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Revista Mexicana de Orientación Educativa

versão impressa ISSN 1665-7527

Rev. Mex. Orient. Educ. v.5 n.13 México fev. 2008

 

 

Proceso de educación comunitaria: zonas de contactos interaccionales de potencialidades comunitaria y orientación educativa

 

 

Aída Rosa Gómez LabradaI; Clara Suárez RodríguezII,*

I Universidad de Las Tunas, Cuba
II Universidad de Oriente, Cuba

 

 


RESUMEN

La Orientación Educativa promueve en los sujetos la búsqueda de posibles alternativas de respuestas a las contradicciones y conflictos que enfrentan; de aquí que ésta tenga un carácter de esencia en todo el proceso educativo comunitario, mediado por una reflexión en acción que enriquece las zonas de contactos interaccionales de potencialidades comunitarias (ZOCIPC) y a su vez estas promueven una Orientación que desde la diversidad logra la integración social comunitaria y se visualiza en la socialización comunitaria.

Palabras clave: Educación comunitaria, Socialización comunitaria, Sustentabilidad educativa comunitaria.


 

 

Introducción.

El surgimiento de las comunidades se produce con el propio nacimiento del ser humano en el largo proceso de evolución, en el cual el trabajo y la vida en grupo fueron factores fundamentales. Este proceso se inicia en la comunidad primitiva y con la aparición de nuevos instrumentos y técnicas para el trabajo, y la propia necesidad de la vida en grupo trae como consecuencias mayor producción, la división y especialización del trabajo, el surgimiento de clases sociales que acentúan las diferencias entre éstas y el rol protagónico del ser humano en el desarrollo de una determinada región o territorio y que empiecen a surgir fuertes lazos y sentimientos de identidad y pertenencia a un grupo en un contexto determinado.

Después de la Segunda Guerra Mundial los programas de desarrollo estaban más dirigidos al protagonismo de los comunitarios y en 1954 se plantea en la reunión del Consejo Económico Social de las Naciones Unidas la expresión «desarrollo comunitario» para designar un medio instrumental hacia objetivos tendentes a la elevación de los niveles de vida; lo integran procesos por medio de los cuales los esfuerzos del pueblo se unifican con el de las autoridades para mejorar las condiciones económicas, sociales y culturales de las comunidades, para integrarlas a la vida nacional.

En el ámbito internacional son significativos los fundamentos epistemológicos que aportan diferentes autores, dado su carácter universal y general. Marco Marchioni en La utopía posible, planificación social y organización de la comunidad, refleja el rol del Estado y la relación entre política social y desarrollo económico, y la importancia de la participación y el protagonismo de los comunitarios en su proceso de transformación.

Ezequiel Ander-Egg se refiere en diferentes publicaciones relacionadas con la organización y desarrollo de las comunidades, a cómo es necesario lograr el autodesarrollo a partir del protagonismo de los propios actores.

Es importante destacar el proceso de descentralización en América Latina, fundamentalmente en materia de políticas sociales que se torna significativo a partir de la década del 70 cuando se promueven diferentes vías y en el nivel local comienzan a protagonizarse más las acciones de autodesarrollo.

Paulo Freire realizó un gran aporte a la metodología de la investigación popular, de utilidad en América Latina y Cuba a través de sus obra Pedagogía de la Pregunta, de la Esperanza, de la Autonomía, entre otras.

La obra y epistemología investigativa de estos y otros autores, por su valor científico y flexibilidad en su aplicación, sirven en gran medida como fundamentos y referencias para la educación de las comunidades.

En Cuba con el surgimiento y desarrollo de la Batalla de Ideas se requiere de nuevas formas de participación de las comunidades en la solución de sus problemas, se produce un enriquecimiento del contenido de conceptos como: participación, integración, coordinación y aprendizaje, formando parte del núcleo de acciones y eventos protagonizados por los actores sociales, expresión máxima de la praxis-transformadora de la sociedad, en la cual el proceso de educación comunitaria es distintivo.

Con esta visión se advierten las zonas de contactos interaccionales de potencialidades comunitarias (ZOCIPC), como movimiento que promueve valores, conocimientos y trazan nuevas pautas culturales, dinamizadas por una Orientación Educativa que se realiza en las propias comunidades y desde sus realidades con actores sociales que en un interactivo potencian el autodesarrollo.

 

Desarrollo

¿Cómo potenciar el proceso educativo en la comunidad? El estudio de la educación en el ámbito comunitario como un proceso organizado y dirigido, tiene un sentido educativo al estar orientado a fomentar el autodesarrollo desde las realidades y vivencias de los propios comunitarios. El proceso de educación supone la influencia consciente y dirigida hacia un objetivo: fomentar y desarrollar en los comunitarios un comportamiento social activo como resultado de un sistema de influencias formativas que contenga las exigencias necesarias de la sociedad y las propias realidades de la comunidad.

Desde estos puntos de vista se pueden plantear como principios de la educación comunitaria:

1. Principio de la Contextualización. Se requiere tener como punto de llegada y partida para el accionar en la comunidad, las peculiaridades del contexto sociocultural y educativo con sus valores, identidad, cultura y vida cotidiana.

2. Principio del carácter perspectivo del desarrollo social comunitario. Es importante tener en cuenta no solo las necesidades y problemas de los procesos complejos actuales, sino también las perspectivas del desarrollo social, la autoeducación de los comunitarios y su visión futura.

3. Principio del carácter sistémico y orden lógico desde la diversidad social. La educación comunitaria logra sus objetivos si se tiene en cuenta la diversidad de influencias sociales y el orden sistémico e integrado de las acciones individuales y colectivas mediadas por una comunicación dialogada en la propia comunidad.

Es importante tener en cuenta los conocimientos, hábitos, habilidades, necesidades, problemas, la vida cotidiana y la cultura de los actores sociales. Sobre esta base aumentará paulatinamente la complejidad del contenido y las influencias pedagógicas por lo que es importante el diseño de estrategias y programas que se fundamenten en esta lógica.

El proceso de educación supone la influencia consciente y dirigida hacia un objetivo: Fomentar y desarrollar en los comunitarios un comportamiento social activo como resultado de un sistema de influencias formativas que contenga las exigencias necesarias de la sociedad y las propias realidades de la comunidad.

La Orientación constituye un proceso que prepara al individuo para el logro de una personalidad saludable y madura, que esté en condiciones de hacer sus elecciones personales, partiendo del desarrollo de un conjunto de potencialidades que le permitan desenvolverse plenamente en la sociedad.

Es por ello que debe ser analizada como un proceso continuo y gradual donde un sujeto de manera guiada puede ir asimilando y consolidando todas aquellas herramientas que en un momento dado de su desarrollo, le permitan actuar en correspondencia con las agencias de la situación a enfrentar.

La finalidad de la Orientación siempre trasciende la situación concreta en la que ella se origina, por el hecho de que responde también a una imagen ideal, a un determinado modelo del hombre o relación, hacia el cual se encaminan las acciones y/o procedimientos que garantizarán el acercamiento gradual al mismo.

La articulación entre lo instructivo, lo educativo y lo orientador en el proceso educativo comunitario, repercute en una actuación cada vez más independiente, activa y reflexiva del comunitario en el proceso de satisfacción de sus necesidades e intereses y el la consolidación de su esfera motivacional.

El proceso educativo comunitario es considerado con un enfoque holístico configuracional (Fuentes H., 1998: 44), significado como «Un proceso que de modo consciente se desarrolla a través de múltiples relaciones de carácter social que se establecen entre comunitarios y los que inciden en la educación con el propósito de instruir, educar, orientar a los participantes, dando respuestas a las demandas de la sociedad, para lo cual se sistematiza y recrea la cultura acumulada por la sociedad por vía formal e informal»

El reconocimiento del proceso educativo comunitario como un proceso social, enfatiza ante todo en relaciones interpersonales que se establecen entre individuos en diferentes sistemas comunicativos, y en este proceso el individuo puede revelar los valores que aportan los conocimientos. Para ello se requiere su concepción como un proceso de orientación, a través del cual es posible movilizar todos aquellos recursos persono lógicos necesarios para lograr la apropiación de los saberes de la humanidad, en el que además pueda ser capaz de identificar las múltiples contradicciones que en él se presentan y de encaminarse a la búsqueda de sus posibles soluciones.

El proceso de educación comunitaria se puede potenciar desde diferentes dimensiones, en este análisis y teniendo en cuenta la Teoría Holística Configuracional de los procesos sociales (Fuentes, Homero, 2001: 13). Desde este punto de vista, el proceso de educación de las comunidades es una totalidad, portador de cualidades significantes para su funcionamiento que son el resultado de las múltiples relaciones dialécticas entre sus expresiones y aspectos constitutivos que se dan en la comunidad.

Sin embargo, el estudio de este complejo proceso lleva a la necesidad de abstraer algunos de estos aspectos para centrar la atención sólo en aquellos que, desde la perspectiva asumida, sean los que más aporten a la comprensión del proceso y predicción de su comportamiento, por lo que el proceso será analizado desde tres de sus dimensiones más generales: diversidad social comunitaria, integración social comunitaria y la socialización comunitaria. Sólo se separan para su estudio, por cuanto constituyen expresiones de la totalidad

La dimensión diversidad social comunitaria (Figura 1) se da en tanto en la comunidad existen diferentes actores sociales que inciden en su educación y desarrollo con un mayor o menor grado de actuantes como decisores. En lo social una de las formas de expresión de procesos de complejización está dada por la multiplicación de actores, de los nexos reales y potenciales que se generan entre ellos y la multiplicación de repertorios de acciones posibles entre los que estos pueden elegir y de innovaciones que podrían introducir en sus formas de reproducción.

 

 

Esta dimensión es expresión concreta de la praxis comunitaria, mediada por esta, manifiesta su unidad dialéctica y constituye una manera esencial que refleja la realidad y la reproduce en forma de conocimientos. Se expresa en principios, leyes, categorías, otorga el dinamismo a las necesidades e intereses de los comunitarios, sirve de vínculo en la relación conocimiento práctica, revelando las propiedades, cualidades de la realidad; el sujeto participa en los diferentes eventos a partir del prisma de su valor y significado que tengan para él.

La transformación práctica desentraña la naturaleza de las cosas. Su acción no se reduce al simple conocimiento, sino además a qué necesidad satisface y qué propiedad posee significado en correspondencia con sus intereses. Esto determina la interpretación recíproca objetiva de conocimientos y valor en todo su quehacer social.

Es la expresión del movimiento a través de las relaciones dialécticas entre las configuraciones percepción social y valoración social y su expresión en la comunicación educativa. La primera infiere las características del yo individual y del yo actuando con el otro para materializase un nosotros actuando; la percepción de sí y del otro con sus cualidades positivas y negativas permite ir configurando cualidades, valores, conocimientos que los actores sociales significan necesarios para influir en la educación.

La configuración valoración social es expresión de la práctica social; en interacción recíproca mediada por la práctica expresa en síntesis los momentos objetivos y subjetivos del devenir social. Lo valorativo penetra en el sentido y significado que tiene en la diversidad social los diferentes eventos que se desarrollan en la comunidad, en relación con la percepción que tengan de los actores decisores.

La valoración social tiene su significación a partir de su expresión concreta como valor, en tanto permite al comunitario asumir posiciones en las relaciones con sí mismo, con los otros y con la realidad donde se desenvuelve, a partir de aquello que representa un valor para el propio individuo. Esta visión alcanza determinada connotación en el proceso de formación y desarrollo de los valores que orientan la conducta de los actores sociales en la comunidad.

Estas configuraciones tienen su expresión en una comunicación educativa como proceso social, colectivo, pero con un sentido personal para los comunitarios, el cual no se puede separar de su valor social. Los actores sociales implicados promueven motivos, necesidades específicas hacia un proceso interactivo de enriquecimiento mutuo entre los comunitarios, cuya riqueza principal es la propia calidad del proceso. Marx señala que precisamente en la comunicación los individuos se crean unos a otros de manera física y espiritual. «La comunicación, según Marx, es la elaboración de los hombres por otros, su formación mutua como sujetos sociales» (Pupo, R. 1990: 34). En el proceso de comunicación se lleva a cabo un intercambio de actividades, representaciones, ideas, orientaciones, intereses, y se desarrollan y manifiestan el sistema de relaciones entre los actores sociales.

En estas relaciones no solo interviene el contenido de la información que se trasmite, sino las imágenes de uno y otro interlocutor; así como también una imagen de cómo somos percibidos por esta otra persona. La manera en que se organizan las percepciones está permeada por nuestras experiencias anteriores, el conocimiento, el significado y posiciones que tienen los otros actores sociales en la acción transformadora de la comunidad.

En las relaciones entre estas configuraciones se produce un movimiento hacia un comportamiento social activo y positivo en los comunitarios. Evidencia la necesaria solidez de los nexos en la diversidad que promuevan procesos de desarrollo en la comunidad y desde ella en un constante precisar de los puntos de contactos, lo colectivo y lo individual, pero con un nexo a través de la comunicación educativa, de manera que distinga la posibilidad que en un orden jerárquico va integrando habilidades, conocimientos y valores, que se reflejan en todo el quehacer comunitario y enriquecen la dimensión.

El comportamiento socialmente activo se sitúa primero en un concepto de sujeto consciente, que participa activamente desde la actualización de sus potencialidades, en su desarrollo personal y en el contexto social que le envuelve, sustentado en los valores sociales que hacen más positiva las relaciones interpersonales (independencia, autonomía, responsabilidad, sentido del deber, cooperación, solidaridad, autenticidad, creatividad, apertura a la comunicación). El carácter positivo de la actuación, entendido en el sentido humanista, significa asumir la comunicación como un proceso que favorezca en sí mismo y en el otro el entendimiento y el crecimiento, basado en la asimilación de valores morales valiosos dentro del proyecto de desarrollo social.

La dimensión integración social comunitaria (Figura 2) es vista como un fin, como un medio en la medida que reporta un cierto orden societario, pero también es vista como un camino por el cual transitan los sujetos para incorporarse a tal estructura. En este sentido la integración social requiere de la capacidad de vincular individuo y sociedad en un solo gesto. Es decir, la integración es un producto de la vinculación social en sus diferentes planos y en su resultante de la articulación de las configuraciones, colaboración y coordinación comunitaria con síntesis en la toma de decisiones.

 

 

Las relaciones dialécticas en estas configuraciones vista como un accionar de alcance estratégico, permite la armonización de políticas, la identificación de todos los que participan con los objetivos y metas del proceso integracionista, y facilita la circulación de sujetos y medios para el logro de estos objetivos. La integración se hace, se construye desde las prácticas concretas y cotidianas «La integración más que una exigencia teórica, es un requerimiento concreto. En lugar de ser algo que debe definirse ha de convertirse en algo que debe hacerse» (Guédez, 1994: 34)

Esta dimensión también es expresión de la praxis comunitaria y las necesarias transformaciones, convirtiéndose en una necesidad para el logro de resultados positivos, reflejan un accionar educativo en tanto va integrando comunitarios, estructuras, medios y antepone la acción colectiva a la individual.

Así, en una comunidad los diferentes actores sociales tanto endógenos como exógenos llegan a entender una mejor colaboración y coordinación. Según M. Marchioni (2001: 18), «la coordinación busca la implicación del servicio o institución y no de las personas a título individual y voluntario». Esto requiere de un trabajo y una metodología que son funciones de los investigadores o promotores comunitarios y de la propia comunidad. La coordinación implica tanto los recursos oficiales o institucionales y voluntarios como las características de la personalidad de los actores sociales.

La colaboración comunitaria es expresión que antecede y precede, es consecuente con lo coordinativo; si ésta no se hace realidad en el proceso comunitario, entonces lo coordinativo no surte efectos positivos, refleja la subjetividad. Se trata de poner énfasis en los sujetos actuantes como portadores de capacidades cognitivas-afectivas que los distinguen en su interacción con los otros, lo cual puede favorecer el proceso de educación y desarrollo en la comunidad.

Armonizar dialécticamente estas configuraciones permite su síntesis en la toma de decisiones como expresión que propicia actuar colectivamente y de forma coordinada en la organización, planificación y desarrollo de las actividades y acciones comunitarias que promueven la solución de problemas y satisfacción de necesidades. De estas relaciones emerge un movimiento de aprendizaje social como expresión de interiorización y concientización de modos de actuación que posibilite hacer, convivir y crear en un contexto determinado y mostrar interactividad entre los comunitarios lo que permite un crecimiento individual y social presente en todo el proceso integracional y que en su relación dialéctica con la diversidad social comunitaria hace que se sustenten las bases para el proceso de promoción como fundamento para la educación comunitaria.

El aprendizaje social, cualidad que refleja la apropiación de la experiencia histórico social, de las riquezas y diversidad de la cultura en un orden comunitario; su apropiación a través de los diferentes métodos y recursos propios en determinados espacios y es reflejo de un proceso activo interaccional del sujeto en la construcción del conocimiento y generar sentimientos, valores y actitudes positivas en la comunidad.

La socialización comunitaria (Figura 3) es una dimensión cuyo sello distintivo emerge como centro de todo el modelo pedagógico. Se habla de una socialización que alude a una forma de acción social que les permita a los sujetos reconocerse como actores que, al compartir una situación determinada, tiene la oportunidad de identificarse desde intereses, expectativas y demandas comunes que están en capacidad de traducirlas en formas de actuación colectiva.

 

 

En esta dimensión se integran aspectos sociológicos, psicológicos y pedagógicos por los cuales los actores sociales se insertan en dicho proceso, reciben sus influencias y gradualmente de manera activa la elaboran e interiorizan. Se explicitan las acciones de influencias sobre los comunitarios y los suyos propios, puesto que en todo ello no sólo los actores sociales se hacen miembros de la sociedad, sino también se individualizan. Por tal razón, la socialización comunitaria es resultante de las relaciones de las configuraciones aspiraciones y expectativas comunitarias que se sintetiza en la participación social comunitaria.

Las aspiraciones como configuración están ligadas al crecer y vinculadas a las experiencias y necesidades de los comunitarios, a su contexto histórico- cultural concreto, suponen el querer y poder lograr nuevas formas de autonomía que implica a su vez fomentar la autoeducación y autoestima.

La percepción de sí y del otro con determinadas posibilidades para educar y emprender acciones en la comunidad, la autoestima positiva condicionan consecuentemente expectativas a ese nivel; la confianza en la obtención de logros y éxitos y la seguridad necesaria para esforzarse y perseverar a pesar de los obstáculos que puedan surgir en el desarrollo de las acciones transformadoras.

Si las aspiraciones de los actores sociales no están vinculadas a la eficacia y calidad de la propia educación en la comunidad que implique necesidades, motivos e intereses, las expectativas no estarán comprometidas con la atribución de éxitos; ambas se dan en una unidad.

La configuración participación social comunitaria como síntesis, denota la posición de tomar parte o intervenir en una actividad o tarea. Los niveles y formas de su intervención pueden ser diferentes de acuerdo con el significado que tengan para los actores sociales; esto infiere el interés subjetivo o ideológico: la correspondencia entre los fines de la participación y las necesidades reales de los comunitarios, la satisfacción socio afectiva, reconociendo la identidad social y la posición real de cada sujeto con la comunidad.

Si estos móviles actúan en un sentido positivo, emerge un movimiento desde un núcleo teoría-práctica, praxis transformadora, con lo que muestra la capacidad de movilización activa de los actores sociales para la toma de decisiones y de influencia en el ámbito comunitario, que se hace efectiva cuando el tejido social toma parte con el fin de que actúen en la solución de problemas y la satisfacción de sus necesidades.

Tal organización permite las aspiraciones y expectativas como configuraciones que muestran conocimientos y habilidades las cuales conjugadas con lo motivacional-afectivo, despliega la capacidad de interiorización, personalizando aquello que es significativo, a la vez que se encuentran situaciones donde aparecen puntos de coincidencia entre lo que individualmente se expresa como necesidades subjetivas y, asimismo, al formar parte de una comunidad, en sus necesidades colectivas, es reflejo trasmitido por una misma base, aunque con distintos grados de asimilación. Son portadores y resultados de una semántica social y cultural, al formar parte de sus vidas, su historia y cotidianidad, reflejo de un proceso educativo, que hace un movimiento de liderazgo comunitario.

Se establecen relaciones y se comunican en función de las experiencias y representaciones, como parte de la comunidad donde participan, se van desarrollando sentimientos, actitudes, ideales y motivos que le imprimen peculiaridad, se manifiestan los actores sociales que orientan y enseñan a hacer haciendo, aquellos que por sus capacidades y cualidades orientan y guían todo el proceso educativo.

Lo subjetivo se expresa en la interacción del sujeto individual cuyo proceso de auto desarrollo comunitario integra lo cognitivo, habilidades y valores; desde esta perspectiva; de igual forma hay que considerar a los actores sociales como sujetos que se implican en este proceso con sus creencias, saberes, identidad y experiencias, los cuales le permiten argumentar las posiciones que adoptan ante las exigencias de la propia comunidad. Sobre la base del despliegue de estas dos configuraciones emerge la socialización comunitaria como dimensión que resuelve la contradicción fundamental en el proceso de educación comunitaria.

En el núcleo del movimiento se generan zonas de contactos interaccionales de potencialidades comunitarias (ZOCIPC). Este movimiento va cualificando conocimientos, valores, sentimientos, motivos, y conformando las pautas culturales como parte de las configuraciones que adoptan criterios racionales o no, acerca del conocimiento de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento en un contexto, espacio y tiempo determinados.

Las zonas de contactos se producen entre los propios actores sociales; a su vez se identifican con las relaciones y nexos en la diversidad y la necesaria colaboración-coordinación– decisión, como premisa fundamental para el desarrollo de las comunidades. En dependencia de las aproximaciones sucesivas y la calidad de estas, puede producirse la síntesis básica inicial que permite condiciones para una acción social comunitaria, mediadas por el devenir de una realidad contextualizada, estableciendo las pautas de aproximación entre la percepción individual y colectiva de necesidades y problemas de la comunidad.

En tanto, permite la interactividad desde una visión humana e integral y enfatiza en una comunicación con sentido del otro, en función de determinados fines y objetivos que necesariamente reflejaran el interés social de esa comunidad, en forma concreta y específica. Los actores sociales empiezan a asumirse como parte de ella, sin abandonar su individualidad, pero sí el individualismo, gestan y avanzan hacia un movimiento de educación y transformación comunitaria.

La expresión de ZOCIPC promueve el cambio social comunitario al inscribirse en la práctica educativa, insertada en la riqueza de la realidad social, exige y plantea un proceso de despliegue, descubrimiento y potenciación de las vías de satisfacción de las necesidades sociales detectadas. Se trata de revalorizar, rescatar, y resignificar la promoción del trabajo comunitario como mediador para la concientización de los problemas sociales y la búsqueda de alternativas para su satisfacción, se sintetiza en la socialización comunitaria y se visualiza en la sustentabilidad educativa comunitaria como cualidad de orden superior.

Los diferentes eventos que se dan en la comunidad tienen que estimular en los actores sociales el protagonismo y el autodesarrollo, lo que está en el núcleo de la contradicción; si se separa de ese nivel se produce la ruptura entre los procesos diversidad social comunitaria e integración social comunitaria y la contradicción desaparece, cesa por tanto el movimiento y el cambio en el proceso de educación comunitaria.

Las relaciones entre las dimensiones y configuraciones son penetradas por la subjetividad de los actores sociales, permitiendo:

• el desarrollo de motivos e intereses.
• la participación en el diseño, organización y ejecución de los diferentes programas y acciones.
• la solución de problemas.
• el intercambio de saberes, aprenden a aprender y enseñan a enseñar.
• determinar la significación que para ellos tienen cada aspecto del objeto que estudian y transforman, y personalizar nuevas cualidades.

La socialización comunitaria es una expresión de las relaciones dialécticas entre las dimensiones diversidad social comunitaria e integración social comunitaria. En la interrelación dialéctica de ambas dimensiones se fortalece un núcleo; el movimiento ZOCIPC. En la jerarquía de su rol y función se distinguen los actores sociales decisores, que con un enfoque interdisciplinario y el respeto a la identidad, trazan las estrategias para construir zonas de potencialidades y saberes que fluyen en un interactivo educativo.

La socialización trasciende a la integración y respeta lo diverso, la identidad y particularidades de los actores sociales, evidencia nexos interdisciplinarios que promueven procesos de desarrollo en la comunidad y desde ella y en constante precisión con respecto a los puntos de contacto a través de la comunicación. Lo anterior distingue la sustentabilidad educativa comunitaria. Refiriéndose a lo interdisciplinario, Ander-Egg planteó «un estado mental que requiere de cada persona una actitud, a la vez, de humildad, de apertura, de curiosidad, una voluntad de diálogo y finalmente, una capacidad para la asimilación y la síntesis» (1999:45).

La Orientación Educativa dinamiza las ZOCIPC y a su vez estas potencian el contenido del proceso orientador educativo, en tanto la percepción y valoración social que los comunitarios hacen de sí y del otro, se modifica progresivamente al desarrollar cualidades y valores en un orden individual y colectivo, lo que genera nuevas zonas de contactos como consecuencias de las relaciones dialécticas que se dan en las dimensiones diversidad social comunitaria, integración comunitaria con expresión y síntesis en una socialización comunitaria

 

Conclusiones

En el proceso de educación comunitaria existe una relación dialéctica entre sus dimensiones, diversidad social comunitaria, integración social comunitaria y se sintetiza en la socialización comunitaria, las que desde su comprensión y desarrollo, emerge una cualidad de orden superior: la sustentabilidad educativa comunitaria. Las relaciones dialécticas que se establecen entre las configuraciones y dimensiones, generan un movimiento denominado zonas de contactos interaccionarles de potencialidades comunitarias (ZOCIPC), lo que permite cualificar conocimientos, habilidades, valores y trazar las pautas culturales que desde un orden educativo, genera la actuación y liderazgo y tiene su expresión en un proceso de educación en la comunidad

En las zonas de contacto ZOCIPC, el movimiento trasciende significativamente y penetra en la subjetividad de los comunitarios al operar con un conjunto coordinado de pensamientos, prácticas, ideas y visiones de la propia comunidad. Se precisan las particularidades culturales y la identidad, accionando para el autoaprendizaje, en torno a la resolución de las necesidades sociales y educativas y la puesta en práctica de dinámicas que posibiliten reflejar el movimiento de las configuraciones y dimensiones del proceso con síntesis en la dimensión socialización comunitaria donde la Orientación Educativa se distingue como potenciadora.

 

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* Aída Rosa Gómez Labrada es profesora auxiliar, con Especialidades en Psicología, Pedagogía e Historia, Master en Ciencias de la Educación Superior, Investigadora en Desarrollo Social y Comunitario. Secretaria académica RED de Orientadores Latinoamericanos, Universidad de Las Tunas, Cuba. Correos. agomez@ult.edu.cu y arosa1cu@yahoo.es. Clara Suárez Rodríguez colabora en la Universidad de Oriente, Cuba. Correo.- csuares@yahoo.es.