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Revista Cubana de Psicología
versão impressa ISSN 0257-4322
Rev. cuba. psicol. v.9 n.2 La Habana 1992
Brigada Integral de producción y Psicología Social
Integral brigade of production and social psychology
Armando Cuesta Santos
Facultad de Ingeniería Industrial del ISPJAE
RESUMEN
Se destacan los objetivos económicos y psicosociales de las brigadas de nuevo tipo en la industria. Llegan a concluirse consideraciones sobre el estado actual de brigadas integrales en la industria, enfatizando los aspectos psicosociológicos de la percepción, la convicción y la comunicación Se hacen inferencias respecto al estudio comparativo de tres brigadas con diferentes niveles de asimilación del concepto de brigada integral.
ABSTRACT
The econornics and psyohosocials objectives about the new tipe bngades at industries are treated in this article. We concludes about the actual situation of integral brigades at industry and we put attention in the psychosociology aspects of the perception, the conviction and the communication. We do interferences about the comparative study between three brigades with different levels of assimilation of the concept of integral brigade.
I. INTRODUCCION
La brigada de nuevo tipo en la economía cubana, caracterizada por el cálculo económico interno, denominándosele en la industria brigada integral de producción, constituye una nueva forma de organización de la producción, el trabajo y la dirección1a cuyo desarrollo orienta el Programa del Partido Comunista de Cuba.
Interesa con su formación y perfeccionamiento, que las brigadas integrales de producción cumplan los objetivos de unir alta efectividad económica y, a la vez, de un desarrollo psicosocial positivo del colectivo de producción. Indicados esos objetivos, esencialmente, por el aumento de la productividad y disciplina del trabajo, y el incremento de la cohesión y satisfacción laboral de los colectivos. Ambos objetivos están interrelacionados, presuponiéndose mutuamente como necesidad de esta forma organizativa superior. Descuiidar el tratamiento de alguno de estos objetivos, quebranta Indefectiblemente a este tipo de brigada de producción: tal afirmación es un axioma de la practica económica contemporánea, avalada particularmente por aquellos países del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en los cuales se ha practicado, y por la experiencia cubana que el autor ha podido constatar.
Constituye propósito de este trabajo, exponer en síntesis consideraciones acerca de la psicología social de las brigadas integrales de producción, extraídas de investigaciones dirigidas por el autor durante 1985-1987, enfatizando los aspectos psicosociales significados por la percepción, la convicción y la comunicación en colectivos de producción industrial. En tal sentido se expondrán primeramente las consideraciones generales que se derivaron de estudios sobre alrededor de 20 brigadas en su fase de formación o perfeccionamiento durante 1985-1986, y con posterioridad se harán las que se infirieron de un estudio comparativo de tres colectivos de producción en 1987, recurriendo a técnicas de medición económica y psicosociológica.
II. Resultados de las investigaciones durante 1985-1986
Mediante el método de observación directa de la práctica misma de formación o perfeccionamiento de las brigadas integrales, a través fundamentalmente de estudiantes del curso para trabajadores (CPT) de la Facultad de Ingeniería Industrial del ISPJAE, que precisamente se diplomaron haciendo sus tesis sobre esta nueva forma organizativa, se concluyó la existencia de problemas tanto de índole económica como psicosociológica.
Los problemas detectados en la esfera económica (básicamente relativos a la insuficiente introducción del cálculo económico interno) eran evidentes, estando comprendidos entre los 44 problemas que se concluyeron como principales en la primera reunión nacional de brigadas permanentes e integrales2, celebrada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en 1986.
De lo apuntado en el referido informe llevado a esa reunión nacional, se coincidió con tos resultados de estos estudios principalmente en lo siguiente:
- No hubo participación colectiva de la ,dirección de la empresa en la creación de las condiciones organizativas necesarias para la implantación de las brigadas y su posterior control (se violaron los niveles y estructura técnico organizativas planteados en la Figura 1, en especial no se consideró el presupuesto de una organización básica del trabajo y la producción, caracterizada por una correcta normación del trabajo, una consecuente organización salarial y un abastecimiento técnico material continuado.

- En la mayoría de las empresas (industriales) había falta de sistemas de control de costos, lo que no posibilitaba la total y necesaria introducción del cálculo económico interno.
- Había ineficientes o inexistentes sistemas de control de la calidad de la producción.
- En las brigadas que llevaban más de un año de constituidas y elaboraban los planes del año siguiente, requiriendo ajustar las normas de trabajo. ello no se hacía teniendo en cuenta la ledishciurr vigente para la revisión de las mismas.
- Los indicadores del plan anual de las brigadas no siempre se desagregaban por trimestres y meses, lo que imposibilitaba a los integrantes el dominio que debían tener sobre los indicadores.
- No se orientó la; implantación y empleo, aunque fuera experimentalmente, del coeficiente de participación laboral (CPL).
- La emulación socialista no funcionó adecuadamente.
Los problemas indicados por 5, 6 y 7 tienen marcada connotación psicosocial No se independizan de los anteriores por una razón conceptual: lo económico que es determinante en última instancia de lo psicosocial, en instancias sucesivas es condicionado por lo psicosocial y viceversa. Pero por interesar aquí particularmente la psicología social, se separan. En otros términos los problemas indicados por 5, 6 y 7 significan:
a) No hay gestión colectiva de dirección en esas brigadas, puesto que sus miembros desconocen sobre qué ejercer el control se pierden la percepción de los objetivos económicos y con ello las perspectivas de la acción productiva, así corno la necesaria cohesión, alterándose a su vez la:, relaciones de dirección en el plano psicosocial (necesidades, motivos y aspiraciones mutuas a satisfacer, se llegan a desconocer también).
b) Al no recurrirse al CPL en el pago -a destajo colectivo, se afectan el rigor y la justicia del principio de pago con arreglo al trabajo, que implica la interacción de la estimulación material y la moral, en tanto remuneración por el rendimiento productivo y reconocimiento social por cumplir el principal deber social del trabajador. El pago a destajo colectivo tal corno se efectúa actualmente (Resolución No. 659-CETSS3), distingue individualmente al remunerar, solamente la calificación (a cuya tarifa escala se une la incrementada en los casos que proceda) y la participación en tiempo, y ello es insuficiente en la práctica actual, se hace necesario distinguir individualmente: la productividad, la iniciativa, el multioficio, la calidad, entre otros aspectos que definitivamente determinan el aporte individual en la brigada. Pero, además, el CPL es esencialmente un medio del ejercicio de ia democracia socialista en la brigada, una vía para materializar efectivamente el ejercicio de la dirección colectivista, puesto que son los trabajadores mismos quienes deciden la evaluación del CPL de cada miembro. El CPL deviene un poderoso medio de regulación de la conducta productiva y moral del colectivo por el colectivo laboral mismo.
c) El CPL y la emulación socialista, en el contexto de los mecanismos económicos requeridos por las brigadas integrales, son las vías esenciales para la labor ideológica y psicosocial en las brigadas.
El deterioro en la práctica industrial de un concepto socioeconómico progresista, trae consecuencias muy negativas Rescatar su crédito porque fue mal aplicada, acarrea por lo general grandes costos económicos y psicosociales.
Es importante insistir en esto. Muchos obreros acerca de las brigadas integrales, sólo percibieron en la práctica su nombre y muy anal correspondido con su contenido, puesto que sencillamente no eran tales. En el plano psicosociológico el crédito a una concepción de esa naturaleza, viene dado por la plena consecuencia con la misma. Denominar una cosa por otra, conduce a la desconfianza, la desmotivación, el prejuicio social y, en resumen, a la resistencia psicológica al cambio que se pretende lograr.
Y en ese crédito tiene singular importancia la convicción de quienes propugnan esa concepción Debatiendo sobre esta nueva foriria organizativa, un grupo de especialistas de la URSS4 insistían en la necesidad de la convicción al desarrollar las (orinas colectivas de organización del trabajo, y otro investigador autorizado destacaba la importancia de esa convicción en lo que denomina el trabajador colectivo5. Quienes dirijan esta forma tienen que tener la convicción de sus ventajas Pero por supuesto, esa convicción presupone el conocimiento sobre los fundamentos y características de las brigadas integrales de producción. Nadie que no esté convencido de algo, y menos aún que no conozca ciertamente acerca de qué se trata, podrá convencer a los demás en relación a ese algo. Y la labor de persuasión de logro de convicción en los restantes trabajadores, es tarea fundamental de la dirección. La gestión colectiva de dirección en el desarrollo de las brigadas integrales de producción, parte de la necesidad de esa convicción sobre sus buenos resultados, que es una premisa técnica y moral -se insiste, y moral- que no puede relegarse, pues de lo contrario afecta de modo muy negativo la psicología social del colectivo.
Las generalizaciones en el campo de la ciencia exigen siempre determinadas condiciones, Ias cuales a su vez implican ciertas particularizaciones. En las ciencias sociales -ámbito de las brigadas de nuevo tipo- las generalizaciones tampoco están exentas del cumplimiento de condiciones necesarias, y las particularidades se hacen más ricas. Los apuros y las generalizaciones absolutas casi siempre violan las condiciones necesarias y las particularidades del objeto de aplicación. Pueden obviarse las referencias a esas violaciones en el terreno económico, harto conocidas, especialmente las cometidas en estos últimos años en el campo de la organización del trabajo y los salarios Por eso la comunicación efectiva a los colectivos obreros y el control sobre la producción y la distribución, junto a la verificaciónen la practica de las concepciones socioeconómicas concebidas, constituyen tareas esenciales permanentes.
Lo anterior, si en la practica cotidiana se requiere analizar con rigor científico, conduce al uso constante de los métodos científicos de la observación y la experimentación La misma observación científica asienta las bases para la experimentación social, que en la ciencia supera a la observación por su papel activo sobre el objeto, por ello se le coloca junto a la práctica.
III. RESULTADOS INVESTIGATIVOS DURANTE 1987
En ese contexto de la observación, en la investigación de este período se planteó la hipótesis siguiente que relacionaba tres brigadas de producción, que se distinguían por el tiempo que cada una de ellas llevaba asimilando la concepción socioeconómica de brigada integral de producción.
La hipótesis era que tanto económica como psicosociológicamente la brigada con mayor tiempo como brigada integral (B3) sería superior a la brigada que tenía un tiempo menor como tal (B2) y superior a la que aún no había sido asimilado como una brigada de nuevo tipo (B1). Entonces,
H1: B3 > B2 > B1
hipótesis que gráficamente se refleja en la Figura 2.

A cada una de esas brigadas se les aplicó un conjunto de instrumentos y técnicas de medición psicosocial y económica argumentadas por el autor en otro trabajo6. En la Tabla 1 se expresan los resultados. Ocurrió que la brigada 2 es ostensiblemente superior a las restantes en los indicadores registrados. Además de reflejarse la superioridad de B2 respecto a B1 y B3, se constata la de B1 sobre B3, tornándose esta última descendente en relación a B1 que en el gráfico anterior en el eje de las abscisas se ubicó en cero (0). Es decir, no se cumplió la hipótesis planteada en la investigación, verificándose la regularidad del triado que se representa en la Figura 3.


Efectivamente, para esos indicadores destacados, B3 cae por debajo del nivel cero (0) que fue el asignado a B1 en la hipótesis gráfica, pues era el nivel que realmente le correspondía en cuanto a su tiempo como brigada integral. Respecto a B1 la brigada 3 posee inferior percepción de las perspectivas, y lo mismo ocurre con el coeficiente sociométrico del dirigente (Csd) que resulta bastante bajo También los indicadores psicosociales de satisfacción laboral y cohesión actual de la brigada apuntan hacia una tendencia negativa, aunque de ellos no pueden derivarse diferencias entre B1 y B3.
En relación con los indicadores económicos, el cumplimiento de las normas de trabajo de B3 es significativamente inferior. El nexo ausentismo por obrero con su expresión numérica, señala tanto a B1 corno a B3 deficientes en ese indicador. Para ambas brigadas -corno se conoció después-, también la fluctuación laboral representa un problema al arribar al período analizado (marzo de 1987). La productividad del trabajo registrada no permite distinguir eficiencia entre ninguna de las brigadas, pues no hay bases comunes para la comparación, y ese indicador estuvo influido por alteraciones en los precios que son ajenos a la gestión eficiente de los obreros y, en consecuencia, no puede indicar la posible eficiencia del trabajo vivo No se pudo obtener en todas las brigadas el índice de aprovechan rento de la jornada laboral, que hubiera sido de enorme importancia para decidir eficiencia en las mismas. Los costos por peso de producción no son comparables al no llevarse en B1 y al no poseerse todos los controles de los elementos de la estructura del costo en B3 (ni todos ni los mismos que en B3 se llevan en B2). En resumen, el indicador cumplimiento de la norma de trabajo resultó el más sólido para discriminar.
B3 significa un ejemplo de que el control sobre la actividad productiva y la verificación en la práctica de las concepciones socioeconómicas concebidas (como se subrayó antes), son tareas esenciales permanentes. Aunque un mes es una muestra, y no representativa quizás de los restantes meses del año, al menos es un alerta del deterioro económico y psicosocial que implica la inconsecuencia con una concepción socioeconómica (en cuya recuperación un mes sí es sobradamente insuficiente).
IV. CONCLUSIONES
- La percepción de los distintos indicadores económico productivos de la brigada por parte de todos sus integrantes, es un aspecto relevante de la psicología social del colectivo a garantizar. Ello afecta las perspectivas y la necesaria cohesión en torno a la actividad productiva. Si no se manifiesta esta percepción, el control obrero es ineficaz. Y el control y la contabilidad obrera son condiciones esenciales para la efectividad de estas brigadas de nuevo tipo en la industria.
- La convicción sobre las ventajas de esta nueva forma organizativa es determinante en su efectividad. Y esa convicción tiene que partir de sus dirigentes, quienes de no lograrla no podrán comunicarles ni esa razón ni ese sentimiento al colectivo que encabezan, por lo que no llegarán a persuadirlo acerca de su desarrollo necesario.
- La comunicación y, junto a ella, el proceso divulgativo constante, es decisiva en la educación económica que demanda esta forma organizativa. Hay que persuadir con los hechos que se comunican. Hay que conocer qué son las brigadas integrales de producción: tal premisa técnica y moral no puede soslayarse.
- Ocurre realmente que la brigada integral o cualquier otra forma de organización del trabajo y la producción, no puede verse como una concepción estática, dada de una vez y para siembre. Hay que considerarla permanentemente en su dinámica, en su historicidad, y desescalar incluso a otros estadios de organización cuando la práctica así lo indique. La ciencia y la técnica está precisamente en aprehender ese dinamismo que impone la vida.
REFERENCIAS
(1) (1987). Programa del Partido Comunista de Cuba. Ed. Política. La Habana, p.30.
(2) CTC (1986). Primera reunión nacional de brigadas permanentes e integrales(Informe). Ed. CTC. La Habana.
(3) (1981). CETSS:Sistemas de pago por el trabajo (Resolución No. 659 de 25 de marzo de 1981). Ed. Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social (CETSS). La Habana.
(4) Jachaturov, T.C, y otros (1986). Formas colectivas de organización del trabajo. Revista Economía del Trabajo. Año VII, No. 24, Ed. CETSS. La Habana.
(5) Lébedev, V. (1985). Fuerzas productivas del socialismo. Revista La sociedad soviética: problemas socioeconómicos. Ed. Academia de Ciencias de la URSS. No. 4, Moscú.
(6) Cuesta, A. (1987). Psicosociología y organización del trabajo. Monografía. Ed. ISPJAE. La Habana.











