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Revista Cubana de Psicología
versão impressa ISSN 0257-4322
Rev. cuba. psicol. v.20 supl.supl.1 La Habana 2003
Lógica y psicología
Logic and Psychology
Dr. Diego Jorge González Serra
Instituto Superior Pedagógico E. J. Varona
RESUMEN
Fundamentado en Marx y en Martí el autor expone los principios de una lógica dialéctica basada en la práctica y que aplica a la solución de varias problemáticas de la teoría psicológica.
Concibe esta lógica como la unidad dialéctica de la diferencia y la identidad de los contrarios, que aplica finalmente al problema del carácter ideológico y cognoscitivo de la ciencia.
ABSTRACT
Based in Marx and Martí the author exposes the principles of a dialectical logic based on the practice and that he applies to the solution of several problems of the psychological theory.
He conceives this logic as the dialectical unit of the difference and the identity of the opposed concepts that he applies finally to the problem of the ideological and cognitive character of the science.
A veces hemos entrado en discusión o controversia con otros compañeros en cuanto a determinados temas teóricos en psicología y nos damos cuenta de que detrás de la discrepancia se encuentra un diferente manejo de la lógica o sea, de la manera de estructurar el juicio y operar con los conceptos.
Y aquí queremos referirnos al problema de la identidad y de la diferencia entre los conceptos.
A veces se trabaja un concepto solo, sin relacionarlo con su opuesto, sin descubrir su identidad y penetración con su opuesto y en consecuencia sin abordar la interacción con él, o sea, se le diferencia, contrapone y separa absolutamente de su opuesto. Esta es la posición de la lógica formal. Esta concepción lógica opera por contraposición y la observamos con mucha frecuencia en la teoría psicológica. La Gestalt se empeñó en estudiar la forma perceptual y en negar el elemento, el contenido sensorial. Otro tanto ocurre en la Psicología de la Comprensión de E. Spranger o en la Teoría Configuracional de F. L. González donde se enfatiza el descubrimiento del sentido subjetivo que aporta la estructura de la personalidad y se le abstrae de los reflejos psíquicos del mundo social que le rodea. El psicoanálisis tiende a reducir todo a lo inconsciente y pretende ignorar el importante rol de la conciencia. Esta lógica opera por oposición, por diferencia, y fija su atención en uno solo de los opuestos. Es la lógica de la diferencia o contraposición de los opuestos.
Pero otras veces a un concepto se le identifica con su opuesto y se dice que ambos conceptos son la misma cosa, o sea, se les identifica totalmente y se desprecia su diferencia, su oposición e independencia. Esta es una posición que pretende ser dialéctica, pero que no tiene en cuenta el criterio de la práctica. Por ejemplo, este es el caso de aquellas teorías derivadas de la fenomenología o del idealismo subjetivo que identifican la percepción del mundo con el mundo mismo; que no ven diferencia entre las motivaciones sociales e individuales y aprecian sólo la relatividad y la no diferencia entre lo social y lo individual; de aquellos que pretenden identificar lo consciente con lo inconsciente como si fuesen la misma cosa.
La primera es la lógica de la diferencia. La segunda es la lógica de la identidad. Y a menudo encontramos que un mismo autor aplica por separado a unas categorías la lógica de la diferencia, mientras que a otras les aplica la lógica de la identidad, según le venga bien a su teoría. Y ambas lógicas, si actúan por separado y una niega a la otra en su aplicación concreta, tienen un punto de vista en común que es su enfoque unilateral, que investiga sólo en una dirección y se abstiene de estudiar la otra.
I. LA LÓGICA DE UNA PSICOLOGÍA INSPIRADA EN MARX Y EN MARTÍ
Nuestra lógica debe ser multilateral y evitar el enfoque parcial y limitado a un solo aspecto. En su célebre y trascendente trabajo titulado "Nuestra América", José Martí (1975, t. 6, p. 18) nos previno contra este error lógico cuando dijo: "...el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella". Y también señaló (Martí, J. 1975, t. 19, p. 364): "Método bueno filosófico es aquel que, al juzgar al hombre; lo toma en todas las manifestaciones de su ser,- y no deja en la observación por secundario y desdeñable lo que, siendo tal vez por su confusa y difícil esencia primaria no le es dado fácilmente observar". Y también dijo: "lo verdadero es lo sintético" (1975, t. 6, p. 233).
Marx (1970, t. 1, p. 38) habló de la ascensión a "lo concreto pensado", de la reproducción mental de la cosa concreta, como "la síntesis de muchas determinaciones, o sea, la unidad de la diversidad".
Así podemos apreciar tanto en Marx como en Martí una lógica, una manera de pensar, que conduce a un conocimiento multilateral de la realidad.
También el ecléctico aspira a un conocimiento multilateral y entonces ¿en qué se diferencia la dialéctica del eclecticismo? Pues en que la dialéctica basada en la práctica afirma que la verdad es concreta y que es necesario precisar en qué relación, aspecto, lugar o momento una afirmación es verdadera y la opuesta es falsa y viceversa, mientras que el ecléctico une afirmaciones opuestas sin precisar el carácter relativo y concreto de la una y la otra.
Tanto para Marx como para Martí el conocimiento multilateral ha de estar fundamentada en la práctica, en los hechos. Marx y Martí basaron el conocimiento en la unidad de teoría y práctica. Marx (1955 p. 397) escribió: "Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad...". Y Martí (1975, t. 19, p. 362) dijo que los elementos para ser filósofo son: "observación y reflexión".
En correspondencia con todos los criterios anteriormente expresados nos oponemos a la lógica formal, que conduce a un enfoque unilateral, y a la dialéctica especulativa, que no se fundamenta en el criterio de la práctica. Para nosotros la lógica dialéctica basada en la práctica las integra y supera a ambas y destaca, de manera inseparable, tanto la diferencia de los opuestos (reclamada por el criterio de la práctica), como la identidad de los opuestos (que demanda un enfoque multilateral).
F. Engels (1961, p. 1) señaló como ley fundamental de la dialéctica la "mutua penetración de las antítesis polares y el trueque de la una en la otra, si se las lleva hasta su extremo". En consecuencia, el principio lógico de la unidad de los contrarios podría ser analizado en los siguientes aspectos:
a) La contraposición o diferencia de los contrarios y su penetración recíproca.
Engels señaló la "mutua penetración de las antítesis polares", o sea, que los opuestos son diferentes (A es desigual a B) pero se contienen recíprocamente. A contiene a b, lo cual representamos (Ab) y B contiene a a, lo cual simbolizamos (Ba). Por ejemplo la salud y la enfermedad son esencialmente diferentes, pero el sano contiene en sí rasgos y momentos patógenos y el enfermo tendencias hacia su restablecimiento. En resumen, A y B son diferentes, pero son iguales, pues se contienen recíprocamente.
b) La identidad de los contrarios, que conservan su diferencia y oposición.
Engels también señaló "el trueque de la una en la otra, si se las lleva hasta su extremo". Y en aquellos lugares y momentos donde los opuestos se identifican (A se iguala a B y su resultante no es ni A ni B, sino ambos), sin embargo, siguen siendo diferentes y luchan entre sí. Por ejemplo, en la interacción entre sano y enfermo o en el momento de la conversión en una persona del estado de salud en el de enfermedad, se produce una mediación entre ambos, en la cual los determinantes patógenos y los sanos siguen siendo diferentes y luchan entre sí. En resumen, en el momento de la interacción y en el cambio A y B se identifican, se elimina la diferencia entre ellos, pero ambos continúan como opuestos que se niegan mutuamente.
c) La lucha, transformación y determinación recíprocas de los contrarios.
En todo momento y lugar los contrarios luchan entre sí, se transforman el uno en el otro (en el caso de la sucesión) y se determinan recíprocamente (en la coexistencia).
Como puede apreciarse en los epígrafes a) y b), planteamos la unidad dialéctica de la diferencia y la identidad de los contrarios. La diferencia contiene a la identidad y viceversa.
III LA LÓGICA DIALÉCTICA BASADA EN LA PRÁCTICA Y LAS CATEGORÍAS DE LA PSICOLOGÍA
Veamos a continuación ejemplos de cómo aplicar esta lógica a algunas problemáticas teóricas fundamentales de la psicología.
a) El objeto de la psicología.
El siglo XX se inauguró con una tremenda polémica en torno al objeto de la psicología. Para el Introspeccionismo era la conciencia. Para el Conductismo, la conducta. Para la Gestalt, la experiencia fenomenal. Para el Psicoanálisis, el inconsciente. Y a mediados del siglo XX, dentro de la Psicología Soviética, surgió la polémica entre S. L. Rubinstein y A. N. Leontiev. El primero decía que el objeto de la psicología era la actividad psíquica, el proceso interno, para el segundo lo era la actividad externa.
En todos estos casos apreciamos enfoques unilaterales que responden por separado a la diferencia entre lo psíquico y lo no psíquico, lo material (por ejemplo, la posición introspeccionista) o a la identidad entre ambos que podemos encontrar en la psicología de la Gestalt y en el Conductismo. Nosotros unimos ambas lógicas En consecuencia, para nosotros todas estas concepciones aportan, tienen un contenido real y hay que integrarlas. Según nuestro criterio la psicología estudia los fenómenos psíquicos en su naturaleza específica, ideal, subjetiva y socio histórica, en su automovimiento, rol activo y creador, pero en unidad dialéctica con el mundo material y social. O sea, hay que estudiar la conciencia, pero en su penetración e interacción recíproca con lo inconsciente, en la relación en que se presenta como mundo externo percibido (como experiencia fenomenal), en su manifestación en la actividad externa y en su interacción con ella y el mundo externo y en su unidad con el organismo biológico del propio sujeto. Estos principios o unidades básicas han sido previamente planteadas por Diego González Martín (1960, p. 107)
Para nosotros la psicología estudia la actividad y los procesos psíquicos internos pero en su unidad dialéctica con la actividad y el mundo externos, lo cual supone asimilar y superar los puntos de vista de Rubinstein y de Leontiev.
b) ¿Es posible contraponer lo objetivo (lo físico o material) y lo subjetivo?
¿Es posible hablar de lo externo al psiquismo y de lo interno a él? He oído a algunos compañeros negar que existan dos cosas: el mundo externo (material) y el mundo interno ideal, subjetivo. O sea, estos compañeros aplican a esta problemática la lógica de la identidad y rechazan la lógica de la diferencia. Por el contrario, nosotros pensamos que lo verdaderamente dialéctico y multilateral es observar en este caso tanto la lógica de la identidad como la lógica de la diferencia.
Existe una diferencia fundamental y esencial, que no puede ser despreciada, entre lo subjetivo y lo objetivo o físico o material. Lo ideal y subjetivo es la unión inseparable de lo objetivo y lo subjetivo, de lo real y lo irreal, pues es una imagen de la realidad y no la realidad misma. Lo psíquico es una importante realidad objetiva cuya esencia distintiva es ser ideal y subjetiva. Por el contrario, el mundo material es real pues sus propiedades se manifiestan en la interacción de los objetos. El mundo material es la realidad objetiva pura, que no contiene en su esencia lo irreal ni lo subjetivo. Aquellos que niegan la diferencia entre lo externo y lo interno, entre lo objetivo y material (que llamaremos B) y lo subjetivo e ideal (que simbolizamos con A) pierden de vista un aspecto fundamental de la realidad que los lleva a negar la categoría de reflejo y a abandonar las posiciones del materialismo.
Ahora bien, quedarnos sólo en la lógica de la diferencia sería una limitación. Es necesario aplicar también aquí la lógica de la identidad que supone tres momentos. 1) Lo subjetivo e ideal, en un plano interno, contiene el reflejo de lo externo material y social y esto lo simbolizamos como Ab. 2) El mundo externo material, en la medida en que recibe la acción cognoscitiva y transformadora del sujeto, se convierte en objeto valorado y producto cultural, o sea, también refleja la subjetividad y esto lo simbolizamos como Ba. 3) En la percepción e interpretación del mundo que realiza el sujeto se da tanto el mundo material y objetivo como la imagen subjetiva perceptual y racional del mismo, que se presenta como si fuese dicho mundo, lo cual constituye una mediación o identidad externa de dos cosas coexistentes que existen independientemente la una de la otra pero que aparecen fusionada en una sola. Y esto lo simbolizamos con AB. Esto es lo que ven algunos de nuestros colegas y que es cierto, pero que no puede ser enfatizado unilateralmente hasta el punto de negar la diferencia esencial entre lo externo y lo interno y el hecho indudable de que el mundo material y social existe fuera e independientemente de nuestra conciencia y se refleja en ella.
c) ¿Lo conciente y lo inconsciente son idénticos o iguales?
Un apreciado colega plantea que lo consciente y lo inconsciente están a un mismo nivel socio histórico y constituyen un reflejo del medio social. Sólo aprecia como diferencia entre ambos que en la conciencia la palabra está explícita y puede ser verbalizada, nos damos cuenta, mientras que en lo inconsciente la palabra está implícita y no podemos verbalizar ni darnos cuenta de nuestros procesos inconscientes. Pensamos que él tiende a aplicar sólo la lógica de la identidad y minimiza la lógica de la diferencia.
Ciertamente, estamos de acuerdo en la identidad que él establece entre lo consciente y el inconsciente específicamente humano, pues ambos se encuentran a un nivel superior, socio histórico y actúan en virtud de la palabra. Pero el colega no considera adecuadamente que dentro de esta identidad o mediación, consciente e inconsciente siguen siendo radicalmente diferentes y luchan entre sí.
La conciencia es la forma superior y social de la psiquis. El inconsciente es una forma inferior e individual de la psiquis. La conciencia es superior y social porque constituye un factor de integración y correlación entre todos los factores que participan en la regulación del comportamiento sobre la base de la conciencia social asimilada y del reflejo de su medio actual. Por el contrario, el inconsciente consiste precisamente en escapar a este intento de integración y correlación sobre la base de lo social. En el hombre normal participan lo consciente y lo inconsciente, pero la conciencia constituye el factor fundamental y generalmente predominante en la regulación de la actividad. Por el contrario, el enfermo mental se caracteriza por la pérdida de este equilibrio y el frecuente predominio de lo inconsciente. Esta afirmación nuestra va dirigida contra aquellos que pretenden que el inconsciente es el regulador fundamental de la vida psíquica y que no existe diferencia cualitativa y esencial entre la persona psíquicamente sana y el enfermo mental. Nuestro colega destaca justamente que el inconsciente humano es superior, pero pierde de vista la diferencia esencial entre ambos y con ello no critica adecuadamente a aquellos que enfatizan unilateralmente el papel del inconsciente en la vida psíquica.
Ahora bien, acabamos de destacar la diferencia esencial e irrenunciable entre ambos conceptos, pero la lógica de la identidad nos lleva a investigar la penetración recíproca y la identidad entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo normal y lo patológico. En el inconsciente actúa el carácter social del ser humano y su rol activo y creador. De ahí su importancia indudable.
IV. ¿CIENCIA PROLETARIA Y CIENCIA BURGUESA?
Este título o expresión fue famoso en el período del socialismo soviético. Formaba parte de los criterios que justificaban el dogmatismo y el sectarismo en la ciencia de ese período histórico y por ello mismo ha sido rechazado. No obstante, esta es una problemática a la cual se puede aplicar la lógica que estamos defendiendo. Y en primer lugar es necesario preguntarse si en esta afirmación hay algo de verdadero.
Ciertamente, la ciencia es influida por la ideología, la política y los poderes sociales y no puede ser absolutamente neutral y objetiva. En consecuencia, en este momento histórico, la aguda lucha existente entre los revolucionarios marxistas y otras fuerzas de izquierda, de un lado, y la reacción imperialista del otro, engendra orientaciones filosóficas, y criterios científicos, sobre todo en las ciencias sociales y en la psicología, que responden a esta contradicción política e ideológica. Por ello esta expresión de "ciencia burguesa y ciencia proletaria" no puede ser eliminada aunque ya desapareció el socialismo soviético que a partir de esta concepción cometió errores de dogmatismo en la ciencia y en nuestro caso, en la psicología. Por ello es necesario que los psicólogos revolucionarios que siguen a Marx y a Martí encuentren su posición teórica, empírica y práctica en la psicología. Y cuando hemos dicho "encuentren" estamos significando la libertad y creatividad que en cada psicólogo debe predominar en esta búsqueda de una posición marxista y martiana que lo represente en su labor profesional. . Así, la orientación ideológica y política en la ciencia debe estar penetrada por la libertad del científico que la crea para sí.
Existe otro criterio, el cual afirma que la ciencia es una y de que en la medida en que responde a los hechos o a ideas coherentes, tiene valor, debe ser respetada y asimilada, aunque proceda de fuentes filosóficas e ideológicas extrañas. Y este criterio ha ganado fuerza entre nosotros en la medida en que desapareció la psicología soviética en cuanto a institución social y hemos recibido una gran influencia de la psicología de los países capitalistas.
Ciertamente, debemos superar las tendencias dogmáticas y sectarias que lastraron a la psicología marxista y en especial a la soviética. El pensamiento científico requiere libertad y que cada uno piense con su cerebro y exponga las ideas que se le ocurran aunque coincidan o no con la filosofía y la psicología marxista. Si en la política impera la unidad de los revolucionarios para defender su sistema, en la ciencia y en sus aspectos filosóficos ha de imperar la libertad del científico para pensar con su cabeza y afiliarse a la posición teórica que en psicología le parezca más adecuada. En este sentido vale la afirmación de que la ciencia es una y de que es posible aprender de sistemas y teorías muy distantes de nuestras concepciones filosóficas e ideológicas y utilizarlas con éxito en la práctica. No obstante, la unidad y libertad de la ciencia siempre será asimilada por el profesional según sea su actitud ideológica y política.
En conclusión, aplicando la lógica que aquí defendemos debemos afirmar ambas verdades en su diferencia y en su penetración recíproca. La ciencia es una, pero siempre es asimilada según sea la posición ideológica del profesional. Y existe una ciencia burguesa y otra proletaria, pero el psicólogo marxista ha de asumir con libertad y creatividad la comprensión ideológica de su ciencia.
Debe existir libertad de pensamiento, creatividad y apertura hacia toda la ciencia, incluidos sus fundamentos filosóficos y sus prácticas profesionales. Pero, además de esto, los seguidores de Marx y de Martí han de buscar con creatividad y libertad cuál es la posición que les corresponde como tales en su actividad profesional. Y con este fin les proponemos la lógica que aquí hemos defendido, la cual se orienta a una investigación multilateral, no ecléctica y fundamentada en los hechos de la investigación empírica y de la práctica social.
REFERENCIAS
Engels, F. (1961): Dialéctica de la Naturaleza. Editorial Grijalbo, S.A. México, D.F.,
González Martín, D, (l960): Experimentos e IdeologíaUniversidad de los Andes. Mérida, Venezuela.
Marx, C. (1955): "Tesis sobre Feuerbach" en C. Marx y F. Engels. Obras Escogidas en Dos Tomos (tomo 2). Editorial Progreso. Moscú,
Marx, C. (1970): Fundamentos de la Crítica de la Economía Política. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana.
Martí, J. (1975): José Martí. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana.











