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Revista de psicología - Escuela de Psicología, Universidad Central de Venezuela
versão impressa ISSN 1316-0923
Rev. psicol. - Esc. Psicol. Univ. Cent. Venez. v.27 n.1 Caracas jun. 2008
ARTÍCULOS
Informe sobre la intervención psicosocial en la calle La Peta
Karen CronickI; Franklin ChacónII; Lázaro SilvaII; Yurima HernándezII; Fabiola BáezIII; Maroa BierschenkIII; Milton FloresIII; Rafael GalarragaIII; Yadilka MárquezIII; Marco Antonio MartínezIII; Olga MejíasIII; Víctor Hugo MéndezIII; Sara RosendoIII; Sonia SalazarIII; Daniel SánchezIII; Elaisa TajánIII; María TorresIII; Luis SerranoIII; Amaia UrdanibiaIII; Oswaldo VernetIII
IInstituto de Psicología, Universidad Central de Venezuela
IIEstudiantes de la Especialización en Intervención Psicosocial, Universidad Central de Venezuela - U.C.V.
IIIEstudiantes de la Escuela de Psicología, Universidad Central de Venezuela - U.C.V.
Dirección para correspondencia
RESUMEN
Este informe describe los resultados de una evaluación ambiental que se hizo en una zona que bordea la Universidad Central de Venezuela. Se trata de un área donde los intereses y necesidades de usuarios heterogéneos están en conflicto. Dicho proyecto se originó como una actividad docente en cursos de Psicología Ambiental e Intervención Psicosocial que incluían prácticas de observación, entrevistas y análisis en un escenario real. Los resultados son de interés, tanto con relación a la planificación ambiental de la Universidad, como respecto al uso de actividades de aula en la solución de problemas urbanos actuales. También se trata de un ejemplo de una evaluación participativa y ciertas actividades relacionadas con la intervención psicosocial.
Palabras clave: Psicología ambiental, Intervención psicosocial, Evaluación, Prácticas docentes, Universidad Central de Venezuela.
ABSTRACT
This report describes results from an environmental evaluation conducted on one zone surrounding the Central University of Venezuela. This is an area where the interest and needs of heterogeneous users are in conflict. This project started as a teaching activity inside the subject of Environmental Psychology and Psychosocial Intervention in which practice of observation, interview and analysis of real scenarios were included. Results have implications for the environmental planning of the University and also in the usage of teaching activities to solve contemporary urban problems. In addition this is an example of participative assessment and some other activities related to psychosocial intervention.
Keywords: Environmental psychology, Psychosocial intervention, Evaluation, Teaching practices, Central University of Venezuela.
En este informe describiremos el Proyecto de la Calle La Peta (PCP) y los resultados de un diagnóstico participativo y ambiental realizado en el lugar, para luego hacer algunas referencias a los cambios ambientales y sociales que los usuarios de la zona han sugerido para poder aumentar el grado de convivencia entre ellos. Este trabajo se originó como un proyecto pedagógico en que estudiantes de pre y postgrado emplearon sus prácticas didácticas en varios cursos distintos para evaluar un sector geográfico de la Universidad Central de Venezuela. Se trata de un esfuerzo investigativo en un escenario real que ha sido producto del empeño colectivo de muchas personas.
Además de su valor investigativo, tiene importancia como un posible modelo para la enseñanza de las técnicas de la observación, observación participante, y el uso de técnicas investigativas como el análisis de fotografías, notas de campo y diferentes tipos de entrevistas y cuestionarios. En el actual informe no se propone analizar este aspecto pedagógico excepto para observar que prácticas docentes, que muchas veces son sólo ejercicios estériles y sin alcance “real”, en este caso han contribuido al entendimiento de un ambiente problemático de la Universidad.
Con relación al valor investigativo del presente trabajo es importante señalar que sus resultados podrían ser útiles para la planificación ambiental en la Universidad, sobre todo con relación a las recomendaciones que ofrecemos para el uso de un espacio que actualmente no satisface plenamente a todos los usuarios.
Además el trabajo es un ejemplo de evaluaciones ambientales participativas en que se toman en cuenta las necesidades problematizadas de todos los usuarios de un área física de la Universidad Central. En este sentido el modelo dista de otros que sólo incorporan a las necesidades de las organizaciones grandes y los planificadores urbanos.
El PCP es un estudio ambiental que obedece a la metodología general de la Investigación-Acción-Participante (IAP) y la Evaluación Responsiva y participativa según Guba y Lincoln (1988). Se trata de una averiguación sobre las necesidades sentidas de los usuarios de la calle ubicada frente al Instituto de Previsión del Profesorado de la Universidad Central de Venezuela, La Planta de Tratamiento de Agua, la Parroquia Universitaria y los estacionamientos del Estadio Universitario. El estudio emplea metodologías que tienen por objeto la negociación de las construcciones sociales, opiniones, aspiraciones y esperanzas de todos los usuarios de la zona para producir al final un acuerdo sobre los usos que se puede dar a este espacio y posibles cambios en las prácticas actuales en el lugar. De esta manera se pretende aumentar la satisfacción de todos los interesados.
Los Orígenes del Estudio
Para comenzar debemos describir el origen de nuestra intervención Psicosocial, y de esta forma ubicar la intención y la delimitación de nuestro trabajo. La PCP comenzó en marzo de 2001 como un ejercicio académico en un curso de Psicología Ambiental en la Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Educación, de esta Universidad. Luego el proyecto fue retomado por estudiantes de otra asignatura en la misma escuela y por estudiantes de postgrado en la Especialización en Intervención Psicosocial, adscrita al Postgrado en Humanidades. Se incluyen a todos los alumnos como co-autores de este informe.
Durante el desarrollo del proyecto se realizó un diagnóstico ambiental de la calle. Se emplearon entrevistas, fotografías digitales, observación y reuniones de careo entre representantes de todos los involucrados en la zona. Los alumnos cursantes de las materias descritas arriba entraron en contacto con personas del Consejo de Preservación y Desarrollo (COPRED) de la Universidad, y otros actores involucrados en la calle como empleados y usuarios del Instituto de Previsión del Profesorado de la UCV (IPP), el Estacionamiento Privado de la Parroquia de la UCV, La Parroquia Universitaria y la Planta Experimental de Tratamiento de Aguas (PETA). Además se entrevistaron con algunos comerciantes informales de la zona y los estudiantes que emplean el lugar para la realización de “cervezadas”, es decir, fiestas espontáneas vespertinas que ocurren en el lugar.
El Contexto
La decisión de intervenir en la comunidad de usuarios de la Calle La Peta, se basó en el hecho de que desde hace algunos años a la calle se viene dando usos distintos a los de origen, es decir, de acceso tanto al estadio como al estacionamiento del mismo y a las otras instituciones que están ubicadas en el lugar. Se ha encontrado que el empleo que algunos de los usuarios hacen de la calle incomoda a los demás, especialmente se puede mencionar a los jóvenes, en su mayoría estudiantes de la UCV, que han logrado que esta calle sea un sitio de encuentro, recreación y de consumo de bebidas alcohólicas.
Los estudiantes estacionan sus vehículos en la calle, y emplean sus aparatos de sonido para disfrutar de música, bailar, y en general festejar después de sus clases. El horario de esta actividad en un principio fue el viernes a partir de las 4 o 5 de la tarde, lo que hacía que no hubiera conflicto entre estos usuarios y los demás; sin embargo con el tiempo la presencia numérica de los estudiantes ha incrementado, y las actividades, que antes se limitaban a momentos de poca actividad académica, luego comenzaron mucho más temprano y ocurren casi toda la semana. El consecuente impacto ambiental ha producido zozobra individual e institucional en la zona.
Además hay otros usuarios que han causado problemas para la población original de la calle. Hay buhoneros ambulantes, vendedores con kioscos semi-permanentes, personas que carecen de albergue que emplean la zona como dormitorios temporales, y otras personas que deambulan por la zona sin propósitos identificables.
Los Enfoques
Los modelos relacionados con la “investigación-acción-participativa" (Fals, 1979, 1992) prevén que la conciencia y la praxis sean mutuamente influyentes. La presencia de un facilitador(a) comunitario y ambiental puede acortar el proceso de la problematización del conocimiento que una comunidad tiene sobre sus necesidades que pueden madurar con el tiempo. Los modelos empleados hacen uso de fases cíclicas en que las construcciones y actitudes de las personas involucradas en el ambiente (tanto de manera implícita como explícita) son recogidas, analizadas colectivamente y negociadas. Representantes de todas las partes interesadas deben tomar parte en estas negociaciones y el criterio de validez es el consenso de los participantes.
Este no es el lugar para una revisión exhaustiva de la Investigación Acción Participativa (IAP), pero es apropiado comentar brevemente sobre el papel de la participación en ella. Para una discusión más completa se puede referir a Cronick (2006).
Muchos teóricos (Castells, 1992; Fals, 1959, 1979, 1992, 2001; Rappaport, 1977; Sánchez, 1999) y otros han concebido la participación como un método para la redistribución de poder y un medio para generar nuevas formas de conocimiento.
La IAP es un modelo propuesto inicialmente por Fals (1959, 1992, 2001) para incorporar la participación y la investigación en proyectos de intervención social. Se trata de ciclos sucesivos de evaluación y praxis en donde el saber científico y el saber popular se juzgan a la luz de la experiencia práctica (praxis) para producir nuevos conocimientos. Es a la vez un modelo para la producción dialéctica de conciencia e innovación -tanto tecnológica como psicosocial, y un método según el cual un promotor puede acercarse a una comunidad o grupo particular.
Los participantes normalmente se reúnen en grupos para discutir sus aspiraciones para una mejor convivencia y aprovechamiento de los medios con que cuentan para realizarlas. Según los recursos disponibles éstos elaboran un plan de acción de manera colectiva, y lo ponen en práctica. Luego evalúan los resultados e inician el proceso de nuevo a la luz de sus nuevas apreciaciones de su situación.
Pueden usar cualquier método cualitativo o cuantitativo para lograr sus fines, el único limitante es que estén en control de un proceso que responde a sus propias necesidades.
Además del modelo de la IAP, se ha empleado en esta evaluación ambiental el modelo dialéctica y hermenéutica de Guba y Lincoln (1989). Este modelo propone la inclusión y la combinación dialéctica de los discursos de todos los actores involucrados, y la subsiguiente potenciación de éstos por medio del diálogo continuo. Participación es un proceso por medio del cual los participantes influyen sobre, y tienen control relativo al desarrollo de las iniciativas, las decisiones y los recursos que los afectan. Por otro lado, la producción hermenéutica y dialéctica de sentido también puede potenciar las construcciones sucesivas. El proceso es hermenéutico en tanto que se dirige hacia el desarrollo de construcciones colectivas siempre más y más refinadas.
Como la IAP, la evaluación participativa de Guba y Lincoln (1989) también propone ciclos de confrontación en donde las construcciones sociales de los participantes se confrontan de manera sistemática para aumentar su credibilidad y aceptación por el grupo involucrado. En la experiencia compartida algunos problemas desaparecen por medio de la resolución dialéctica y “natural” de los conflictos (de las tesis y antítesis abarcadas en los planteamientos de los participantes). Finalmente se identifican sub-grupos (círculos hermenéuticos) cuyas apreciaciones de la situación no se han podido resolver, y se organiza una reunión de careo para negociar las diferencias.
Este tipo de construcción colectiva es coherente con las metas de la IAP. Los modelos de Guba y Lincoln (1989), por un lado, y de Fals (2001) por otro, incorporan aspectos importantes como: a) la participación de todos los involucrados, b) la búsqueda de construcciones sociales nuevas y su transformación, potenciación y transmutación en nociones colectivas capaces de generar acciones concretas y c) el aumento de la efectividad y creatividad de las acciones colectivas e institucionales.
En el mismo tono Lincoln (2001) señala que el construccionismo de la evaluación participativa y la IAP comparten: a) un impulso hacia la acción, b) preocupaciones con el tema de la justicia social, c) una nueva relación entre el investigador y los demás participantes, d) presión por parte de las universidades para incluir la participación entre los temas estudiados, e) mandatos éticos que incluyen la necesidad de actuar de manera participativa y f) nuevas epistemologías que tienden hacia el "aprendizaje mutuo".
Uno de los pasos importantes, tanto en la IAP como en la evaluación participativa es la identificación progresiva de los participantes. No se le puede señalar esta actividad como una “etapa” en el diagnóstico interventivo porque a cada paso se propone reconocer nuevas personas que influyen en la situación a evaluar o que son influidas por ella. Por esta razón es probable que se evidencien constantemente nuevas clases de participantes por toda la experiencia colectiva. Por ejemplo en nuestro caso en La Peta, nos dimos cuenta tardíamente que los dueños de las licorerías locales pueden considerarse “involucrados” porque suplen algunos de los estudiantes con el alcohol que consumen en dicha calle.
Los resultados de la IAP y la evaluación participativa son necesariamente anecdóticos ya que emplean construcciones verbales que, aunque refinadas por la constante confrontación y elaboración de las apreciaciones de los participantes, constituyen textos lingüísticos que no son codificados para análisis cuantitativos posteriores. Además, debido a que el proceso es cíclico, la presentación de los resultados también aparece de manera recurrente; esto es necesaria para demostrar los pasos de refinación y compromiso de los participantes.
Respetando la esencia participativa del enfoque de IAP, nuestro diagnóstico tuvo como instrumentos la observación y el análisis de fotografías, entrevistas, encuestas con preguntas abiertas y relatos de informantes claves y reconstrucción de la realidad vivida desde la experiencia de los mismos estudiantes en varios lugares similares de la ciudad donde los estudiantes se congregan con motivos similares a los que promueven las congregaciones en la calle La Peta. El proceso completo duró un año y medio, aproximadamente.
Como un agregado final podemos señalar que el diagnóstico interventivo que reseñamos aquí tiene lugar en un ambiente físico, específico y desfavorable para muchos de sus usuarios. Por esta razón este estudio puede incluirse dentro del ámbito de la Psicología Ambiental. No pretendemos alargar este informe con un resumen de dicha rama disciplinar, sólo observamos que la temática tratada tiene que ver con la evaluación de un sector particular de la Universidad Central donde la relación entre las necesidades de los usuarios y las características físicas de la zona tiene importancia singular.
Los Usuarios
En la lista que sigue se puede apreciar una representación de los diferentes grupos de stakeholders detectados como usuarios de la calle. Estos son:
Los estudiantes que festejan allí o los “bebedores”. La mayoría son de la Universidad Central de Venezuela, pero hay otros usuarios que emplean la calle de manera similar. La mayoría son jóvenes, aunque hemos detectado personas mayores cuyas características se describen más adelante.
Los vigilantes de la Universidad. No portan armas y frente a algunos de los usuarios, sobre todo de la Plaza Bolívar que queda justo fuera de la cerca que proteja la Ciudad Universitaria, están en desventaja. Vigilan las instalaciones universitarias, pero no pueden ver la Calle La Peta.
El Personal del estacionamiento del Estadio: Son empleados de la UCV cuya labor consiste en la vigilancia del estacionamiento del Estadio. No portan armas y de hecho, de noche se encierran en el estacionamiento del Estadio universitario tras rejas. Pueden ver la calle, pero sus labores no incluyen la vigilancia de la Calle La Peta en sí.
El Personal y los estudiantes de la Planta de Tratamiento de Agua (la PETA). Es una instalación universitaria donde se imparten clases, dictan conferencias y hacen trabajo investigativo. Hay clase hasta las ocho de la noche y el trabajo del laboratorio puede seguir hasta más tarde.
Los estudiantes y profesores transeúntes: Son personas que estacionan sus vehículos en la calle o en uno de los estacionamientos ubicados allí. También son personas que emplean la calle como una vía de acceso desde alguna parada de autobuses o el Metro hasta la UCV.
Los usuarios y empleados del Instituto de Previsión del Profesorado (IPP): Son profesores de la UCV que trabajan o usan las instalaciones que se encuentran en la calle.
Los usuarios y el personal de la Parroquia Universitaria: Consisten de los sacerdotes de la Parroquia Universitaria, y los estudiantes y demás personas que participan en los ritos o demás servicios de la institución. Incluye, además de los sacerdotes, al concesionario de un cafetín, el personal de una biblioteca y proveeduría de útiles escolares, y los miembros de los grupos asociados con la parroquia como la Clínica Jurídica, Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos. La Parroquia no pertenece a la UCV pero muchas de sus actividades están centradas en la Universidad.
El Consejo de Preservación y Desarrollo (COPRED) de la UCV: Es el organismo encargado del mantenimiento y desarrollo físico de la Ciudad Universitaria.
Los comerciantes locales: Son los comerciantes de los establecimientos cercanos que venden mercancías a los estudiantes “bebedores” y los comerciantes informales que se han ubicado en la calle en las horas diurnas; la mayoría tienden a retirarse en el atardecer.
Los participantes en el Mercado de Corotos de Cafetal: En el momento de solicitar la publicación de este informe este mercado ya no está activo. Eran personas que vendían o compraban en un mercado al aire libre, con permiso para funcionar los días sábado en el Estadio Universitario.
Los Indigentes y residentes: Son personas que trabajan (“cuidan” o lavan los carros que se estacionan en la calle), deambulan por las aceras o viven a la intemperie o en el último piso del Estacionamiento del Estadio.
El Proceso de Recolección y Análisis de la Información
Se emplearon las técnicas de la observación y el uso de técnicas investigativas como el análisis de fotografías, notas de campo y diferentes tipos de entrevistas y cuestionarios. A continuación resumimos el uso de cada estrategia.
Observación y observación participante: Los estudiantes de pre- y postgrado que participaron en esta evaluación recorrieron la calle La Peta juntos el primer día de las actividades de campo. Subsecuentemente formaron grupos que tomaron turnos de observación que incluían vigilancias secuenciales y continuas de 24 horas. Luego de estas experiencias escribieron notas de campo sobre sus observaciones y las entregaron a la profesora encargada de los cursos. Algunos alumnos tomaron fotos digitales durante sus observaciones.
Entrevistas: Todos los alumnos participaron en la elaboración de entrevistas, basadas en parte en los resultados de las observaciones iniciales en el campo. Se administraron estas entrevistas a personas en todas las categorías de participantes identificadas que incluían los usuarios asociados con las instituciones y dependencias, los transeúntes y los estudiantes que festejaban en el lugar. Los resultados de las entrevistas fueron analizados por los alumnos como parte de sus actividades pedagógicas.
Notas de Campo: Todos los estudiantes elaboraron notas de campo que fueron entregadas a la profesora encargada del curso. Ella hizo resúmenes del contendido de éstas y elaboró presentaciones en PowerPoint que se mostraron en las sesiones de clase. Luego hubo discusiones sobre el contenido.
El análisis de fotografías: Las fotografías tomadas por los alumnos fueron exhibidas tanto en sesiones de clase como en las reuniones de careo en que participaron personas que pertenecían a los grupos involucrados en actividades relacionadas con la calle. Tanto los resúmenes de las notas de campo como las fotografías formaron parte de las discusiones grupales.
Grupos de discusión: Miembros de los grupos de seguridad, personal de Planta de Tratamiento de Agua, un representante de la Parroquia Universitaria, representantes de COPRED y algunos de los estudiantes que empleaban la calle para festejos participaron en estas reuniones. Hubo cinco sesiones de clase donde contribuyeron con sus ideas y discutieron algunos compromisos, aunque no todos estaban presentes en todas las reuniones. Se recogieron los alcances de estas discusiones para la elaboración de los resultados que se presentan a continuación.
Un Breve Resumen de las Conclusiones de la Evaluación Participativa
Observaciones Generales
1. Muy pocos de los usuarios conocen todas las instituciones que allí funcionan.
2. Ningún grupo de usuarios toma en cuenta las necesidades de los otros grupos. Es más, creen que su presencia no afecta a los demás usuarios de la calle.
Observaciones Producto de la Problematización Combinada de los Grupos Identificados
A continuación tenemos un resumen de las necesidades y reflexiones de los grupos usuarios con respecto a la calle, éstas se organizan temáticamente con relación a cada grupo identificado pero contienen las opiniones, inquietudes e informaciones de todos los participantes.
Los estudiantes que empleaban la calle como un lugar para festejar:
En la ciudad de Caracas abundan los espacios públicos de encuentro y distracción. El uso de “la calle” u otros espacios urbanos para estos propósitos tiene ventajas y desventajas, entre los primeros podemos mencionar el abaratamiento de los costos de la diversión, la irreverencia, la sensación de libertad y el sentido de pertenencia (en el caso de las universidades). Los jóvenes acuden a estos lugares en automóvil en pequeños grupos y a pesar de participar en intercambios limitados con otros grupos (para pedir prestado o prestar hielo o cigarrillos), no se incorporan con ellos en festividades grandes.
En un sentido negativo según los participantes, hay problemas de seguridad en estos lugares y la policía local tiende a desalojar a los usuarios con cierta frecuencia. Es común que los vecinos se quejen de la presencia de ellos. Estos espacios urbanos tienden a ser lugares aislados, oscuros y accesibles en automóvil. De hecho la presencia del carro es importante ya que los jóvenes los emplean para transportar la bebida y comida que van a consumir y se valen de ellos como un centro de actividades y música (para consumir y bailar). Hemos podido detectar y caracterizar cinco de estos lugares, además de los espacios de la UCV empleados con este fin. A continuación desarrollamos una descripción de estos espacios relacionados con la UCV.
Se pueden mencionar varios espacios similares a los antes nombrados en la UCV: De ellos se resaltan las “cervezadas” que inicialmente se realizaban en los espacios techados del pasillo de Derecho y cerca del comedor universitario. Luego de prohibirse estas actividades dentro de la Universidad, se utilizó la Plaza de los Estadios (ahora la Plaza Bolívar). Igualmente se puede mencionar el espacio conocido como “Tierra de Nadie” aledaño al Rectorado de la UCV, donde los universitarios, y aún la Parroquia Universitaria, organizaban fiestas donde se consumía cerveza.
En la Calle La Peta:
Los estudiantes identifican la calle como un lugar de reuniones para festejar y “quitar el estrés” de sus estudios. Estas personas perciben la calle como “La Parroquia” y están convencidos de que es parte de la Ciudad Universitaria, por lo que se sienten identificados con ella. Para las actividades de festejos es necesario el carro con música y el licor. Los comerciantes de la zona se han adaptado a las demandas de los estudiantes y han preparado ofertas especiales para ellos. Éstos proveen “combos” que contienen el alcohol, algo como jugo de naranja para mezclar con el alcohol, vasos de cartón y hielo. Festejar en la calle es económico, y la presencia del carro permite no sólo disfrutar de la música, sino tener un punto de referencia (como una mesa en un restaurante) y un lugar para guardar las provisiones.
Muchos estudiantes van allí para “conocer” gente. Se entiende que la mayoría de los que festejan en el lugar son estudiantes, aunque hay personas que acuden a celebrar allí que no pertenecen a la comunidad universitaria. La presencia de los estudiantes tiende a “pacificar” la calle de noche y mientras estén en el lugar, otros usuarios más violentos no acuden allí. Sin embargo, hay consumo adictivo y pre-adictivo de alcohol entre ellos, y algunos de los estudiantes salen de la calle en sus carros en estado de ebriedad.
El ruido que proviene de los parlantes de los carros en el día crea disturbios, sobre todo para quienes trabajan en la Planta Experimental de Tratamiento de Agua. Estas personas han intentado en numerosas y malogradas tentativas negociar con los estudiantes que allí festejan. Sin embargo, aunque algunos de estos estudiantes se alejan de la Planta, en pocos minutos otros toman su lugar.
Los estudiantes que festejan allí han manifestado algunas necesidades, como por ejemplo baños y limpieza. Los estudiantes también intentan usar los baños de la Planta, pero los vigilantes no permiten este uso porque no hay ni instalaciones sanitarias suficientes ni personal de limpieza adecuado para tantos solicitantes. La acumulación de basura sobre todo en la forma de vidrio roto que proviene de las botellas vacías de licor es un problema para todos los demás usuarios. No hay un servicio regular de limpieza para la calle de parte de la municipalidad.
La Planta de Tratamiento de Agua (PETA):
Las clases en la Planta se han visto afectas considerablemente por la presencia de los estudiantes en las afuera de la institución. El horario de clase continua hasta las ocho de la noche y los estudiantes bebedores comienzan a reunirse desde tempranas horas de la tarde, iniciando en el fondo de la calle, pero gradualmente ocupando más espacio apropiándose de toda la calle hasta la entrada de la Parroquia.
Los profesores usuarios del Instituto de Previsión al Profesorado (IPP):
Estacionan sus vehículos de modo que incomoda a los usuarios de la PETA a pesar de la proximidad de dos estacionamientos. Se quejan del ruido y la suciedad de los estudiantes y de la inseguridad del lugar. Ha habido robo de vehículos y carteras por parte de personas no asociadas con la universidad. Además en los momentos de realizar el estudio había personas sin techo que deambulaban por la zona, algunas de las cuales sufrían de evidentes problemas psiquiátricos; su presencia incomodaba los usuarios de la PETA.
El Instituto de Previsión al Profesorado (IPP):
Los profesores y empleados del IPP usan la calle como un estacionamiento, lo cual obstaculiza el paso de los peatones, los camiones de servicios básicos y el acceso a la Planta de Tratamiento (PETA). Los vigilantes del IPP no consideran que deben supervisar la manera que los profesores estacionen sus vehículos. Las mismas quejas hechas por los miembros de la PETA se aplican en el caso de quienes asisten al IPP o trabajan allí: la suciedad, el ruido y la inseguridad.
La Parroquia Universitaria:
Hay preocupación por parte de los usuarios de la Parroquia por la seguridad, tanto de las instalaciones como de los mismos usuarios. Inclusive el sacerdote se quejó que, cuando se realizó el estudio, los domingos pocas personas asistían a misa debido a temores relacionados con la inseguridad. En los días laborales la Parroquia ofrece varios servicios a la comunidad, incluyendo sesiones de Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos. Las personas que acudían a las reuniones debían pasar por un ambiente no propicio para quienes intentan lograr abstinencia de alcohol y drogas ilícitas.
Otros usuarios y “stakeholders”:
La COPRED (Consejo de Preservación y Desarrollo) actualmente diseña nuevas instalaciones que conducirán a la Plaza Bolívar (que queda detrás de la Calle La Peta). No se comenzará la construcción de estas nuevas instalaciones, sin embargo, en el futuro inmediato. Además, algunos de los mismos problemas de incompatibilidad entre los usuarios continuarán creando dificultades para todos.
Se detectaron también usuarios que no son estudiantes universitarios y han visitado la calle. Llegaban en carros rústicos costosos cerca de la medianoche, y permanecían en el lugar por horas. Eran hombres de más o menos treinta años y algunas muchachas jóvenes de menos de veinte años. Constituían una presencia perniciosa porque consumen drogas ilícitas, participaban en actividades sexuales de manera abierta, y estaban armados. Se les ha observado jugando con sus armas, apuntándolas a algunos de los indigentes que duermen cerca al estadio: es una conducta que puede calificarse como agresiva. Sólo estaban presentes cuando los alumnos “bebedores” se ausentaban.
Había indigentes que dormían en el estacionamiento del Estadio y cerca a la edificación del Estadio, casi al aire libre. Entre las personas que lavan y “cuidan” carros ha habido peleas y otras agresiones con armas blancas, botellas rotas y otros instrumentos peligrosos.
El impacto ambiental y estético:
El impacto ambiental era considerable. Residuos sólidos como latas vacías, botellas rotas, papeles y orina eran depositados después de las fiestas. La presencia de los indigentes tenía varios efectos sobre la limpieza de la calle: por un lado los "recogelatas" limpiaban los residuos de aluminio, por otro lado, como no había baños, las personas que residían dentro de y cerca de la calle eran responsables de aspectos como el material fecal depositado sobre la calle.
La presencia de indigentes y vendedores informales es cada día mayor. Sin embargo, la presencia de los vendedores informales tiende a proteger los demás usuarios debido a su permanencia en la calle. Son usuarios que conocen la zona y la observan durante todo el día. De noche, sin embargo, no están en el lugar, y su ausencia aumentaba la inseguridad de la zona.
Las Recomendaciones
El método de la IAP promueve el reconocimiento de los problemas y la generación de soluciones negociadas entre todos los usuarios. En el presente caso, sin embargo, hay usuarios que no fueron consultados, excepto en entrevistas diseñadas para averiguar sus papeles en la ecología general de la zona, es decir, en la interacción cotidiana en donde los actores se influyen mutuamente y crean las condiciones que contribuyen a la situación colectiva de la calle. Los usuarios no incluidos en las negociaciones posteriores eran los comerciantes informales y los indigentes. Entre las razones para esta exclusión podemos mencionar:
1. Estas personas no formaban parte de la comunidad universitaria en un sentido formal a pesar de que su presencia influía sobre los demás usuarios.
2. En el caso de los indigentes, se decidió que sus necesidades requieren soluciones que obligan la participación de agencias estatales y organizaciones no gubernamentales. Sus necesidades incluyen viviendas dignas, trabajo remunerado, atención médica y, en algunos casos, servicios para atender sus adicciones y problemas de salud mental. En todo caso, se ha conversado con los demás usuarios para no recurrir a las fuerzas de orden para desalojarlos de la calle.
3. En el caso específico de los comerciantes informales se proponía integrarlos posteriormente en el proceso de negociación. Este grupo, además de no pertenecer a la comunidad universitaria, tiene lazos políticos que rebasan la capacidad negociadora del equipo evaluador participante.
Los participantes invitados a tomar parte en el proceso de negociación eran:
1. La Planta Experimental, representada por su directora.
2. EL IPP representado por el supervisor de Seguridad.
3. El Sacerdote de la Parroquia Universitaria.
4. El jefe de seguridad de la UCV.
5. Los estudiantes que festejan allí, tanto en la calle como en reuniones con algunos de ellos en la Escuela de Psicología.
6. Representantes de la COPRED.
La negociación consistía en reuniones cara-a-cara en el salón de clases donde se dictaba en curso en Intervención Ambiental en la Escuela de Psicología. En estas reuniones se trató de construir algunas posibles soluciones a esta problemática y entre estos se puede mencionar:
1. Se deben colocar a muy corto plazo conos de cementos o alguna barrera física frente a la Planta, para reducir el ruido que proviene de los vehículos que se estacionan allí para festejar. Para el momento de solicitar la publicación de este informe una barrera existe entre el IPP y el estacionamiento universitario. Existe además la necesidad urgente de dotar la calle de depósitos para la basura y de servicios regulares de limpieza. Nuevas instalaciones de luz eléctrica también son necesarias.
2. El Jefe de seguridad del IPP del tiempo en que se realizó esta evaluación, mencionó la posibilidad de abrir el último piso para los estudiantes universitarios que desean festejar en el lugar, y que en el estacionamiento de los estadios se reserven algunos puestos, en la primera planta, para los visitantes del IPP. Luego, en negociaciones con los demás usuarios se descartó esta última sugerencia. Los vigilantes del IPP no consideran que sea su responsabilidad vigilar la forma en que los profesores usuarios del IPP estacionen sus vehículos.
3. Se podría pintar las paredes que bordean la calle. Se sugiera iniciar un concurso de graffiti entre los estudiantes para involucrarlos en el mantenimiento físico del lugar. De hecho algunos grupos han comenzado a pintar diseños, como los niños del Kinder Experimental del Instituto de Psicología de la UCV y los estudiantes de psicología que participaron en este estudio.
4. Se puede contratar los servicios de una empresa para colocar baños portátiles para los estudiantes que festejan allí los viernes en la noche. Para cubrir los costos de este servicio, se puede cobrar una entrada mínima a los usuarios. Los estudiantes consultados expresaron su conformidad con esta medida.
5. Se debe limitar el uso de la zona a estudiantes universitarias y sus acompañantes para poder festejar en el lugar. Sin embargo, existe el problema de la vigilancia de esta restricción. Se requiere que la vigilancia por parte de la UCV sea permanente. No obstante, el lugar es peligroso de noche y los vigilantes no están armados. Algunos de los usuarios nocturnos no universitarios hacen uso de armas de fuego y armas blancas y los vigilantes no están equipados para controlarlos.
6. Ahora se han activado las dos barreras ya mencionadas entre el IPP y el estacionamiento, las cuales estaban abandonas y sin uso. Es de notar, sin embargo, durante el periodo de la evaluación, cuando se intentó limitar el acceso de los estudiantes que festejan en el lugar, la calle se ha llenado de personas mucho más peligrosas y mal intencionadas. Se propone más bien limitar las áreas que pueden ser usados por los estudiantes, dotarlos de las instalaciones y servicios básicos que requieren y reforzar su presencia con vigilantes universitarios.
7. A largo plazo se podría considerar el acondicionamiento de la calle con tarantines, mesas, baños permanentes, servicios de limpieza, recipientes para basura y vigilancia para darles a los estudiantes &cuya permanencia representa presencia universitaria en los linderos de esta institución, y seguridad para los demás usuarios & una acogida más sana y protegida.
8. Se ha observado el consumo pre-adictivo al alcohol entre los estudiantes. Se recomienda la ubicación de carteles y otros medios de comunicación pasivos para educar a los usuarios sobre este peligro, junto con las direcciones y teléfonos de Alcohólicos Anónimos.
Conclusiones
La calle puede considerarse como un inestable sistema ambiental de usuarios insatisfechos. A menudo las autoridades universitarias y otros grupos interesados recurren a la policía para resolver los problemas que surgen en el lugar. Estos problemas normalmente se relacionan con robos, violencia esporádica y molestias pobremente definidas, e inclusive, problemas de inseguridad importantes. La acción policial normalmente se limita al desalojo de los estudiantes que festejan en aquel espacio, y el resultado final de estas acciones es dejar el sitio en manos de los usuarios más peligrosos e indeseables. Este tenebroso ambiente social se aumenta con la oscuridad de la zona de noche y con su condición de calle ciega, oculta tras muros y un puente de la autopista; es una zona que no puede ser vista desde las vías urbanas más transitadas de la urbanización adyacente y la Ciudad Universitaria.
Consideramos que la presencia de los estudiantes que festejan en la calle representa una protección para la zona frente a la presencia de estos usuarios que son potencialmente peligrosos. Además constituyen una presencia universitaria en un área que compone parte de los bordes de la institución. En un principio los autores de este trabajo intentaban solicitar de estos usuarios que se organizaran en brigadas de orden y limpieza, pero con la imposibilidad de lograr esto, se decidió tomar en cuenta algunas de las necesidades que los estudiantes habían expresado por medio de las entrevistas y la observación sistemática. Es necesario proveer protección para ellos e instalaciones y amenidades que contribuyan a que su presencia sea beneficiosa para los demás usuarios. Estas instalaciones incluyen:
1. Baños portátiles.
2. Un sistema adecuado de alumbrado urbano.
3. Vigilancia.
4. Un sistema de control para los desperdicios que los estudiantes producen.
5. Estructuras pequeñas para la venta de artículos apropiados para un espacio universitario como libros y discos compactos.
Otras quejas tienen que ver con el deterioro físico, el ruido de los estudiantes que allí festejan, y los desperdicios que se acumulan cuando ha terminado su diversión. Relacionado con los problemas físicos también se puede mencionar lo relativo a los carros mal estacionados en la calle y la resultante congestión de vehículos y peatones. Muchos de estos problemas pueden ser resueltos con los cambios mencionados arriba: cestas para la basura y un servicio regular de recolección de los desperdicios, conos de cemento para impedir que los carros se estacionan en lugares inapropiados y atención al mantenimiento de las estructuras como las paredes y el pavimento.
Finalmente los autores de este informe consideran necesario una pequeña referencia a la noción de ambiente. Hemos asumido una postura ecologista en el sentido de una valorización del conjunto del sistema ambiental. Consideramos que todos los usuarios sean elementos de un conjunto complejo cuyas partes se interrelacionan de manera intrincada. Hay competencia por los recursos (espacio, silencio/ruido, el uso de las aceras, etc.) y al mismo tiempo hay interdependencia que ocurre de modos que muchos de los participantes ignoran. Como ejemplos podemos mencionar:
1. Los demás usuarios se quejan de la presencia de los estudiantes “bebedores” pero no se dan cuenta que el lugar es más seguro debido a su presencia.
2. Los vagabundos y “recogelatas” negocian con los desperdicios de los “bebedores” y en las condiciones actuales, constituyen una influencia que promueve la poca limpieza que hay.
3. Las instalaciones universitarias dan, a su vez, protección a los “bebedores”.
4. Los comerciantes informales se benefician de la presencia de todos los demás usuarios, especialmente los “bebedores” y a su vez brindan protección debido a su constante presencia y sus conocimientos sobre lo que es “normal” en la calle.
En otras palabras, se trata de un ecosistema social y físico inserto en los bordes entre la Ciudad Universitaria y la urbanización adyacente. Se alimenta positiva y negativamente de ambas regiones. Por medio de la problematización colectiva se propone que el sistema puede convertirse en un lugar más satisfactorio para todos los usuarios, y la psicología social comunitaria y ambiental es un instrumento importante para lograr esta meta.
Nota final:
Algunas condiciones han cambiado desde la terminación de este estudio. La evaluación ha concluido, y sólo se puede añadir algunas observaciones informales al respecto: por un lado, se ha colocado una barrera para impedir el acceso de los estudiantes a la calle más allá de la Planta de Tratamiento de Agua (PETA), aunque en menor grado siguen usando el espacio anterior a dicha defensa para congregarse. A consecuencia muchos de ellos se reúnen frente a las licorerías de Los Chaguaramos, sin la protección de la Universidad. Su actividad principal en estos lugares es consumir alcohol, sin la inclusión de música, baile e intercambios juveniles con grupos adyacentes. La inseguridad de la zona de La Peta es todavía un problema complejo para todos los usuarios. La presencia de los vendedores ambulantes ha aumentado considerablemente pero su estancia también depende de la presencia esporádica de la policía que a veces los desalojan. En breve: la Calle La Peta sigue presentando incomodidades para los usuarios.
Referencias
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Dirección para correspondencia
Karen Cronick
E-mail: kcronick@cantv.net











