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Revista Psicologia Organizações e Trabalho

versión On-line ISSN 1984-6657

Rev. Psicol., Organ. Trab. vol.14 no.4 Florianópolis dic. 2014

 

Juventud alargada y trabajo: desafíos del mundo laboral en las experiencias de jóvenes brasileños y españoles

 

Prolonged youth and work: challenges of the labor world on the experiences of young people from Brazil and Spain

 

 

Raquel Nascimento CoelhoI; José Luis Álvaro EstramianaII; Alicia Garrido LuqueIII

IProfessora Adjunta, Departamento de Psicologia, Universidade Federal do Ceará, Doutorado em Psicologia Social - UCM (bolsa da "Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo" - AECID). Av. da Universidade, 2762. Benfica. CEP 60.020-180. Fortaleza - CE - Brasil. (+55) (85) 3366 7722 / 3366 7723. raquelcoelho@ufc.br
IICatedrático de Psicología Social, Departamento de Psicología Social, Universidad Complutense de Madrid
IIIProfesora Titular, Departamento de Psicología Social, Universidad Complutense de Madrid

 

 


RESUMEN

El objetivo de este artículo es el de analizar la relación entre la situación de los jóvenes en el mercado de trabajo y el fenómeno del alargamiento de la juventud. Con este fin fue realizada una investigación cualitativa de diseño transversal con jóvenes de 25 a 29 años brasileños y españoles. Se llevaron a cabo 25 entrevistas individuales en profundidad con hombres y mujeres, totalizando 50 entrevistados en ambos países. Las entrevistas fueron grabadas y transcritas, organizadas y categorizadas con el software Atlas-ti® y analizadas a través de análisis de contenido semántico. A partir del discurso de los entrevistados se evidencia que la situación de precarización e inestabilidad laboral enfrentada por jóvenes brasileños y españoles contribuye a la acentuación del aplazamiento de los umbrales de transición a la vida adulta y del mantenimiento en una condición juvenil por más tiempo en comparación con las generaciones anteriores. Se observa ese alargamiento de forma más acentuada entre los jóvenes españoles que también se intensifica por la crisis económica vivida por el país. La repercusión social de esos comportamientos se ve minimizada por ajustarse al paradigma contemporáneo que tiene la juventud como la edad canónica y la idea de eterna juventud como ideal social.

Palabras clave: trabajo, inserción laboral, alargamiento de la juventud


ABSTRACT

This paper aims to study the relationship between the situation of young people in the labor market and the phenomenon of prolonged youth. A qualitative investigation with a cross-sectional design was developed with people 25-29 years old, from Brazil and Spain. Individual in-depth and semi-structured interviews were conducted with men and women in both countries, totaling 50 respondents. The interviews were recorded and transcribed, organized and categorized with Atlas-ti ® software, and analyzed through semantic content analysis. The analysis plainly shows that the situation of job insecurity and instability faced by young Brazilian and Spanish people exacerbates the postponement of the thresholds of transition to adulthood, and contributes to remaining in a juvenile condition for a longer period compared with previous generations. Prolonged youth is more pronounced among young Spanish people and is intensified by the economic crisis experienced in the country. The social repercussions of such behaviors are minimized as this fits the contemporary paradigm that sees youth as the canonical age and holds the idea of eternal youth as a social model.

Keywords: work, labor force entry, prolonged youth


 

 

En las sociedades contemporáneas occidentales el trabajo es una de las fuentes principales de estructuración económica, social e identitaria. En el caso específico de los jóvenes, la relación con el trabajo sigue siendo una de las experiencias vitales más características de su condición, ya que en esta etapa de la vida se inicia el proceso de inserción laboral y, por consiguiente, se viven las primeras experiencias de transición a la vida adulta (Agulló, 1997; Gil Calvo, 2009; Monteiro, 2011; Peiró & Prieto, 1996).

A pesar de que en los debates actuales sobre la crisis del trabajo se ha cuestionado la centralidad de este para la construcción de la identidad, no podemos negar que las transformaciones que tienen lugar en el mundo del trabajo - fundamentalmente relacionadas con los procesos de flexibilización y precarización del empleo - siguen afectando fuertemente a la organización de la sociedad y a la vida de los individuos (Garrido, 2006). Las transformaciones sociales derivadas del actual sistema capitalista postfordista, han sido uno de los mayores propulsores de los cambios en los modos de vida contemporáneos. Las relaciones laborales se han visto afectadas en la medida en que los contratos indefinidos han disminuido, incrementándose los temporales, con bajos salarios y de escasa cualificación. Al mismo tiempo, se ha incrementado el desempleo y la inestabilidad laboral. En resumen, la incertidumbre ha pasado a ser una constante en el día a día de los trabajadores. Es innegable que todas estas condiciones han afectado de forma importante al proceso de inserción laboral de los jóvenes (Abramo & Branco, 2005; Coelho, 2012; Garrido, 2000; Moreno, 2008).

En el contexto de la actual crisis del mercado laboral, la profesionalización o la formación ya no aseguran una buena inserción laboral. La consecución de un empleo, que tradicionalmente era el resultado de una trayectoria lineal que seguía a la fase de educación y formación profesional, ha dejado de ser el modelo de inserción predominante, asumiendo también un carácter de inseguridad y de gran movilidad ocupacional (Gil Calvo, 2009).

También es posible observar un desajuste entre las demandas del mercado de trabajo y la formación de los jóvenes, que se ve reflejado en la sobrecualificación de estos en relación a los requerimientos de sus puestos de trabajo, principalmente entre aquellos que están ocupados de forma temporal. Este desajuste se refleja también en la falta de correspondencia entre las tareas desempeñadas y la formación adquirida. En ese sentido, la falta de opciones obliga muchas veces a estos jóvenes a aceptar trabajos que están por debajo de sus cualificaciones, como estrategia contra el desempleo.

Hay que añadir a éstas, otras tendencias cada vez más presentes en las trayectorias juveniles de inserción laboral. Por ejemplo, entre aquellos que pueden invertir en formación frecuentemente se observa un movimiento de aproximaciones sucesivas o de idas y venidas entre la formación y el empleo. Se trata de trayectorias en las que se van acumulando experiencias laborales previas a la inserción plena, teniendo la mayoría de ellas el carácter de prácticas que en el futuro pueden llevar a la consecución de un puesto de trabajo. Para otro grupo importante de jóvenes, las trayectorias se caracterizan por experimentar situaciones intermitentes de paro o por altos niveles de rotación laboral y subcontratación, lo que si bien facilita la inserción profesional inmediata, mantiene al joven en un círculo vicioso y de difícil salida. Finalmente, también se observa un aumento de trayectorias caracterizadas por la desestructuración, con situaciones de paro crónico y actividades en la economía marginal y sumergida (Casal 1999; Gil Calvo, 2009; Moreno, 2008; Pais, 2002).

Toda esa pluralidad de trayectorias pone en evidencia que los jóvenes son uno de los grupos etarios más afectados por las transformaciones del mundo del trabajo y los primeros en experimentar estas formas de empleo precarias e inestables, tardando más en consolidarse en el mercado laboral y en conseguir un trabajo estable. Por lo tanto, de forma general los procesos de inserción laboral juvenil actuales están cada vez más caracterizados por el desempleo o por trayectorias individualizadas, discontinuas, flexibles, con un reciclaje laboral y formativo constante, lo que hace difícil que puedan realizar planes a medio plazo (Monteiro, 2011; Moreno, 2008).

Tanto en Brasil como en España, todas estas tendencias vinculadas al aumento de la inseguridad en las trayectorias de inserción de los jóvenes pueden ser observadas. Sin embargo, existen diferencias en el grado en el que estas condiciones se manifiestan, ya que esos países viven momentos económicos distintos y no ofrecen perspectivas de futuro semejantes para los jóvenes.

Por un lado, Brasil se encuentra en un contexto que tiende al crecimiento económico y al aumento de las oportunidades para la inserción laboral de los jóvenes, aunque esto no signifique necesariamente que se den unas buenas condiciones laborales. Por otro lado, España está viviendo una fuerte crisis económica que ha dado lugar a altísimas tasas de desempleo, principalmente entre los jóvenes (Álvaro, Garrido, & Gondim, 2012). Según datos de la Pesquisa Nacional por Amostra em Domicilio [PNAD] (2011) un 59,4% de los jóvenes brasileños estaban ocupados, porcentaje que se eleva al 75,3% en el grupo de 25 a 29 años. La tasa de desempleo de este grupo se acerca a la media nacional, entorno al 9,5%. Otro dato interesante es que un 72,4% de ellos trabajaba como asalariado y de éstos, tres de cada cuatro tenían un contrato de trabajo formal, incluidos tanto contratos indefinidos como de tiempo determinado.

En España, la situación laboral de los jóvenes es peor. A partir de los datos de la Encuesta de la Población Activa [EPA] (2012), apenas el 36,1% de los jóvenes estaba ocupado, si bien entre los 25 y 29 años este porcentaje subía al 58,9%. Los datos del paro son más preocupantes: la tasa de paro de los jóvenes españoles sobrepasa el 51%, siendo una de las más altas de la Unión Europea. Entre los jóvenes del grupo de 25 a 29 años esta tasa es del 32,2%. Hay que resaltar que más del 90% de los jóvenes de 25 a 29 ocupados es asalariado. La proporción de contratos indefinidos es del 57,8%.

A la situación anteriormente descrita debemos añadir que los sueldos de los jóvenes tienden a ser bajos y no permiten que puedan independizarse financieramente de sus familias. Muchos jóvenes terminan viviendo en un estado de semidependencia de los padres o de políticas de ayuda del gobierno y construyendo sus transiciones a la vida adulta de forma muy inestable. Consecuentemente, esta condición afecta sus proyectos de vida futura, provocando un retraso de su emancipación o terminan viviendo en situaciones de vida precarias y con dificultades financieras.

Tradicionalmente esta transición se caracteriza por la búsqueda de la superación de cinco umbrales: la finalización de los estudios; la inserción laboral - que posibilite reunir recursos suficientes para independizarse-; la salida del hogar familiar y la constitución de uno propio; el matrimonio o la constitución de una pareja estable; y el primer hijo. Y a pesar de que estos umbrales son vistos como una secuencia lineal, la complejidad y precarización del escenario socio-laboral contemporáneo supone que la consecución de los mismos se aplace o se realice de forma fragmentaria y discontinua (Gil Calvo, 2009; Oliveira, Rios-Neto, & Oliveira, 2006; Pais, 2002).

Las estrategias que utilizan los jóvenes para enfrentarse a las dificultades que encuentran en sus transiciones a la vida adulta tienden a ser actualmente más bien individuales y se basan cada vez más en el apoyo de los recursos de sus familias de origen (Requeña, 2002). Y entre las estrategias adoptadas, una de las más observadas en los actuales estudios psicosociológicos sobre la juventud es el hecho de aplazar los umbrales que caracterizan la transición hacia la vida adulta (Coelho, 2012; Monteiro, 2011).

Este aplazamiento de los umbrales de transición a la vida adulta ha llevado a algunos autores a plantear la hipótesis de que también estamos ante un alargamiento de la juventud que implica una mayor complejidad de la propia condición de ser joven (Baizán Muñóz, 2003; Barraca Mairal, 2000; Borges & Magalhães, 2009; Coelho, 2012; Gaviria, 2005; Monteiro, 2011). Partimos de una comprensión psicosocial de juventud que, más allá de considerarla una etapa de la vida que comprende edades entre los 15 y los 29 años, la caracteriza como un proceso de transición a la vida adulta que es cada vez más plural, complejo, heterogéneo y cambiante (Galland, 1990, 2001; Keil, 2004). Obviamente, las definiciones de lo que sería este alargamiento de la juventud tienen enfoques variados, sin embargo, todos estos autores coinciden en destacar la importancia de este fenómeno. En este sentido, es necesario enfatizar que lo que entendemos como alargamiento de la juventud es un fenómeno que va más allá de un simple aplazamiento de la edad a la que se completa la transición a la vida adulta - a pesar de ser esta una señal objetiva de este fenómeno -. Supone un cambio cualitativo en las experiencias vividas por los jóvenes, nuevos discursos y significados de su condición y nuevas posibilidades de construcción identitaria en los distintos contextos contemporáneos generados por esa experiencia prolongada de la etapa juvenil (Borges y Magalhães, 2009; Coelho, 2012; Galland, 1990, 2001). Además, el fenómeno del alargamiento de la juventud supone una superación de los límites de esta como etapa de la vida, ya que es cada vez más frecuente observar un intento de conservar los aspectos positivos asociados a las identidades juveniles - a ser posible de forma permanente para toda la vida - a través del mantenimiento de lo que en el lenguaje popular se denomina espíritu joven. Es decir, también se alarga la juventud a través de la posibilidad de sentirse joven por más tiempo a pesar de la edad, reflejando el poder que el ideal de la eterna juventud ejerce sobre las personas como un nuevo paradigma social basado en la juventud como edad canónica (Severiano & Álvaro, 2006).

También contribuye significativamente al alargamiento de la juventud la existencia de un "permiso social" para vivir esta etapa de la vida durante más tiempo. Ese permiso se justificaría por la conciencia social de la intensificación de las dificultades de integración socio-laboral de los jóvenes por la situación de crisis y precarización laboral, pero también por el aumento de la expectativa de vida, por la mayor libertad que viven los jóvenes (Leccardi, 2010) y por la imagen social positiva vinculada a la juventud, al culto a la eterna juventud y al mantenimiento de un "espíritu joven" (Gil Calvo, 2005; Novaes & Vannuchi, 2004).

En resumen, la idea nuclear que aquí se pretende desarrollar es que los cambios estructurales que afectan a la inserción socio-laboral de los jóvenes, aplazando su transición a la vida adulta, hacen que el alargamiento de la juventud se intensifique como uno de los posibles fenómenos de la condición de ser joven. Sin embargo, lo que en un primer momento supone un aplazamiento, también implica un cambio cualitativo en el propio significado de ser joven. Las nuevas experiencias generadas por el aplazamiento de la transición a la edad adulta forjan nuevos significados de la propia condición juvenil y nuevas formas de construcción identitaria. Y todo ello, unido al permiso social para vivir esta etapa de la vida durante más tiempo y al poder del ideal de la eterna juventud como un nuevo paradigma social, nos lleva a pensar que este cambio cualitativo puede ser comprendido como un fenómeno social más amplio al que denominamos como alargamiento de la juventud.

Existen múltiples factores explicativos que en conjunto originan las condiciones para que se produzca y se mantenga este alargamiento de la juventud. Sin embargo, las causas económicas y sociales más objetivas, como el aumento de la formación y la precarización laboral, están entre los principales factores citados por los propios jóvenes y por los demás actores sociales para explicar este fenómeno (Coelho, 2012).

Según Gil Calvo (2002), la explicación de la emancipación tardía de los jóvenes la encontramos en el modelo económico actual. Los jóvenes prolongan su dependencia familiar y tardan en emanciparse porque el sistema económico les mantiene en un estado de permanente dependencia material. Es decir, no logran su independencia cuando quieren sino cuando pueden económicamente, extendiéndose la juventud hasta que se logra contar con recursos suficientes para formar un hogar propio. El desempleo y la precarización del trabajo, que imposibilitan o dificultan sobremanera el proceso de inserción laboral, se encuentran entre los principales agentes explicativos del alargamiento de la juventud. Como bien resalta este sociólogo, las dificultades a las que se enfrentan los jóvenes no residen exclusivamente en la falta de trabajo, ya que el binomio (paro = alargamiento de la juventud) no ocurre necesariamente en la forma opuesta (trabajo = no prolongar la juventud), dado que frecuentemente los empleos a los que acceden los jóvenes son precarios, no permiten una estabilidad futura y les impide establecer planes a largo plazo. Además, los salarios que perciben en general no son suficientes para acceder a una vivienda o cubrir los costes de una vida independiente de la familia de origen. El aumento del riesgo, de la inseguridad y de la incertidumbre del mercado laboral hace que los jóvenes retrasen su independencia hasta tener un mínimo de condiciones.

El modelo se basaría en un cálculo racional que compara los beneficios (inciertos, no garantizados) y los riesgos (muy frecuentes, casi previsibles) de la emancipación, con los derivados de la dependencia familiar y mantenimiento de la condición de joven.

Estos aspectos más estructurales, a pesar de estar en el origen de este fenómeno y contribuir a su mantenimiento, no son suficientes para entender su complejidad y las dimensiones que ha adquirido actualmente. Otros factores relacionados con la propia cultura juvenil, con las representaciones idealizadas de la juventud, con la percepción que los propios jóvenes tienen de la familia, el matrimonio y la maternidad, también juegan un papel fundamental a la hora de entender el alargamiento de la juventud.

El objetivo principal de este artículo es analizar la relación existente entre la situación laboral de los jóvenes y el proceso de alargamiento de la juventud tomando como referencia dos contextos socioeconómicos diferentes, como Brasil y España. Más específicamente, nuestro interés se centró en, por un lado, estudiar la importancia del trabajo en la vida de los jóvenes, haciendo explícitas las dificultades de inserción laboral enfrentadas por éstos en un contexto inestable y precario y, por otro, relacionar dichas dificultades con el retraso en el paso de otros umbrales de transición a la vida adulta - salida del hogar parental y formación de una familia propia -.

 

MÉTODO

Diseño y procedimiento

En esta investigación se utiliza un método analítico-descriptivo con un diseño transversal (Hernández, Fernández, & Baptista, 2003). Realizamos un estudio exploratorio a través de 50 entrevistas individuales en profundidad y semi-estructuradas a hombres y mujeres jóvenes, 25 en Madrid y 25 en Fortaleza. Recogimos informaciones sobre tres temas elegidos a priori: 1) trayectorias de transición a la vida adulta; 2) identidad social y significados de la juventud; y 3) alargamiento de la juventud.

Los discursos de los entrevistados fueron organizados con el softwear atlas-ti®, a partir del cual hicimos una categorización de los contenidos considerados como más relevantes para la investigación y establecimos subcategorías vinculadas a los temas elegidos a priori. En este artículo hemos seleccionado los contenidos específicos de las siguientes subcategorías: 1) importancia del trabajo, inserción laboral, expectativas laborales, influencia de la inserción laboral en otros umbrales de transición a la vida adulta; 2) retraso de la transición a la vida adulta; y 3) explicaciones para el alargamiento de la juventud.

Posteriormente, se realizó un análisis de contenido semántico (Bardin, 2000). La presentación y análisis de las entrevistas de los dos grupos juveniles fueron hechas simultáneamente para discutir mejor las semejanzas y diferencias encontradas.

Participantes

Nos limitamos demográficamente al grupo de edades de 25 a 29 años porque a pesar de saber que la tendencia al alargamiento de la juventud continúa mucho más allá de los 30 años en algunos grupos juveniles (Navarrete, 2006), nos centramos en lo que oficialmente se considera como juventud en ambos países. Además, progresivamente desde los 25 a los 29 años se produce su proceso de emancipación (Colaço, 2011; Navarrete, 2006); y al estar oficialmente en los últimos años de la etapa juvenil este grupo de jóvenes potencialmente vive de forma más cercana las cuestiones relacionadas a la transición a la vida adulta y vive la posibilidad de prolongar su juventud.

Los sujetos participantes fueron contactados a través de un muestreo de bola de nieve a través de indicaciones de los propios jóvenes. A lo largo de las entrevistas, solicitamos perfiles diferenciados y que reflejaran en la medida de lo posible las características de los jóvenes en cada país, tomando como referencia los datos de la EPA (2012) y de la PNAD (2011) y el Censo del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística [IBGE] (2010). En la submuestra de jóvenes brasileños, el 60% tenía bajo nivel económico, mientras que los demás provenían de estratos medio y medio/alto; el 76% estaba soltero y casi la mitad de estos tenía pareja; el 30% era estudiante y los que realizaban estudios superiores pertenecían a familias con mejor situación económica; la mayoría tenía la enseñanza fundamental o la enseñanza media completas; el 85% estaba trabajando; el 40% ya tenía hijos; el 36% seguía viviendo con los padres y prácticamente todos éstos pertenecían a familias de mejor condición financiera; ninguno vivía en piso compartido y tendían a salir de casa para vivir solos o con pareja, viviendo de alquiler. En la submuestra de jóvenes españoles un 75% eran de clase media y un 25% de clase media/baja; el 88% estaba soltero y, entre estos, un 15% tenía pareja; el 40% era estudiante; el 70% había completado enseñanza superior incluyendo los grados técnicos, mientras que el resto había completado la enseñanza media; un 50% estaba trabajando, un 30% vivía de alguna beca y un 20% estaba en paro; el 90% no tenía hijos; un tercio seguía cohabitando con la familia de origen y un 40% compartía piso; tendían a salir de casa para vivir solos o con pareja, viviendo de alquiler.

 

RESULTADOS

Importancia del trabajo

A pesar de las diferencias observadas entre los procesos de inserción laboral de jóvenes de Brasil y España, se puede decir que el trabajo, en sus múltiples formas y condiciones, es una parte importante de la realidad de la mayoría de los entrevistados en ambos países. La importancia que los jóvenes atribuyen al trabajo se debe a que es a través del empleo como progresivamente conquistan su independencia y autonomía, al proporcionarles este los recursos económicos necesarios para su manutención y consumo, así como una mayor autonomía personal en las decisiones relacionadas con las otras esferas de sus vidas. La importancia del trabajo también se explica por el sentimiento de utilidad y participación social que, según los entrevistados, se genera por el hecho de estar trabajando. Estos han sido los dos principales sentidos atribuidos al trabajo por los jóvenes de ambos países 1.

"[...] pelo retorno financeiro, [...] a gente ter uma responsabilidade, de ter para onde ir, de ter o que fazer, de saber que eu estou sendo útil pra mim e para a sociedade como um todo." (mujer, brasileña, 27 años).

Inserción laboral

Las personas jóvenes consideran la juventud como una etapa de la vida que no debería estar desvinculada de las actividades laborales. El hecho de que no consigan insertarse en el mercado laboral o que no encuentren un trabajo que pueda satisfacer sus necesidades, afecta no solamente a su juventud sino también a sus procesos de transición a la vida adulta y sus planes para el futuro.

Más de la mitad de las personas jóvenes entrevistadas en esta investigación se dedicaba exclusivamente al trabajo, siendo menos frecuente encontrar jóvenes que se dedicaran exclusivamente a los estudios, ya que lo que se observó entre los jóvenes estudiantes fue un intento por conciliar su formación con actividades laborales que les permitieran una mayor independencia financiera2.

Entre los brasileños, compaginar trabajo y estudios implicaba en la mayoría de los casos la dedicación a un trabajo de jornada completa a la que se añade otra jornada para el estudio, ya que esta es una de las pocas formas de seguir estudiando, principalmente en aquellos casos en los que es la propia persona la que debe costear su formación. Entre aquellos con mejores condiciones económicas - para los que trabajar no era una necesidad - es bastante más común el trabajo de media jornada, que proporciona un cierto grado de independencia financiera y contribuye a la adquisición de experiencias para su futuro laboral. Los trabajos no necesariamente estaban vinculados a los estudios a través de las prácticas o becas, sino que generalmente eran actividades menos especializadas con baja remuneración. La conciliación entre la formación y este tipo de empleos se observó más entre las chicas, mientras que en el caso de los chicos la sustitución de la formación por la dedicación exclusiva al trabajo se produce a edades más tempranas.

Entre los españoles que conciliaban trabajo y estudios fue menos frecuente encontrar casos en los que se desempeñaba una actividad laboral con jornada completa. Generalmente, buscaban actividades que exigían menos dedicación de tiempo, como becas, trabajos de media jornada o empleos estacionales en las vacaciones. Aunque en algunos casos estos trabajos estaban vinculados a los estudios que se realizaban, en general se trata de trabajos menos especializados, que no exigen mucha formación y a los que los propios jóvenes denominan frecuentemente "trabajillos" informales.

"Estudio ciencias políticas y luego de camarero en catering en bodas y demás. En plan dinero negro [...]." (hombre, español, 26 años).

Tanto en Brasil como España los jóvenes de 25 a 29 años tienen las mejores tasas de ocupación si los comparamos con los demás grupos juveniles. Sin embargo, se observó una mayor presencia de los brasileños en el mercado de trabajo, mientras que en la muestra española hubo un número considerable de jóvenes cuya renta provenía de ayudas del gobierno, como las becas, lo que es un reflejo de la diferente situación económica de ambos países.

Las trayectorias de inserción laboral observadas entre los jóvenes de ambos países están muy diversificadas y muestran cada vez menos estabilidad3. Así, una parte de los jóvenes había logrado desde el primer momento contratos de trabajo indefinidos, pero los salarios que se percibían eran, en general, bajos; otros nunca habían tenido un contrato formal; otros trabajaban en contratos temporales, o como autónomos, o tercerizados con contratos por tiempo determinado, o de fin de semana, o de verano; otros trabajaban medio periodo con contratos de becas, o contratos por obra; y otros desempeñaban tareas de manera informal. En resumen, las experiencias de los jóvenes entrevistados evidenciaban la dificultad de encontrar patrones comunes de trayectorias de inserción laboral incluso cuando se consideraba las experiencias de un mismo individuo.

Sin embargo, y a pesar de esta diversidad, fue posible encontrar algunas tendencias semejantes, principalmente entre los jóvenes del mismo país, y destacar algunos rasgos que diferencian la situación laboral de los entrevistados de ambos países.

Por ejemplo, entre los entrevistados brasileños, casi todos los que se dedicaban exclusivamente al trabajo, la mayoría con contrato indefinido, pertenecían a una clase social baja en términos de recursos económicos. Sin embargo, los puestos de trabajo que ocupaban exigían poca especialización y consecuentemente ofrecían bajos sueldos. También fue posible observar que los jóvenes que tenían trabajos más especializados tendían a tener contratos de trabajo más flexibles y tercerizados. Finalmente, los que se decían autónomos desarrollaban su actividad en la economía informal.

"Minha primeira experiência de trabalho foi como auxiliar de garçom. Aí depois eu peguei o cargo de auxiliar de cozinha e de lá, eu fui subindo de cargo até chegar ao nível que eu sou hoje que é cozinheiro! [...] É carteira assinada, a gente recebe férias, tudo direitinho." (hombre, brasileño, 29 años).

"Eu sou terceirizada lá, então é como se eu fosse contratada pela empresa SLS, só que eu presto serviço na C., como advogada lá." (mujer, brasileña, 25 años).

Entre los españoles, la mayoría de los que se dedicaban exclusivamente al trabajo tenían contratos por obra - mientras duraba el proyecto - o contratos de prácticas - remunerados como estudiantes a pesar de ya ser graduados -. Entre los jóvenes que habían conseguido un contrato indefinido, lo más frecuente es que este fuera de grado técnico o poco cualificado, siendo gran parte de ellos "mileuristas". A diferencia de los brasileños, ninguno de los jóvenes de la muestra española era autónomo.

"Se llama contrato fin de obra. Es como si fuera fijo, pero no es fijo. Porque la empresa cuando ellos dicen que acaba la obra te pueden echar." (mujer, española, 27 años).

"Sí es jornada completa, contrato indefinido... hombre yo gano poco y para vivir una persona sola lo veo difícil." (hombre, español, 28 años).

Cuando hablaban sobre sus experiencias laborales anteriores, los jóvenes de ambos países tendían a evaluarlas como malas, es decir, habían trabajado en situación de informalidad y temporalidad, recibiendo sueldos muy bajos por trabajos poco especializados e inestables. Según los entrevistados, estos tipos de trabajo son más frecuentes en la primera etapa de la juventud. Son los trabajillos que permiten adquirir las primeras experiencias laborales y encontrar mejores trabajos en el futuro, conciliar el trabajo con los estudios y tener dinero de bolsillo en los casos en los que trabajar no es todavía una necesidad. Sin embargo, en el caso de los españoles, muchos mantenían esta situación de inseguridad que caracteriza a los "trabajillos" hasta edades más avanzadas.

Además, el paro entre los españoles es considerablemente mayor que entre los brasileños, lo que torna aún más crítica la situación de los primeros en el mercado de trabajo.

"En tiendas de ropa, en pastelerías, en cines, cuidando niños, también haciendo encuestas. He tenido varios trabajos y he hecho cursos. [...] Ahora mismo estoy en paro. No trabajo ni estudio." (mujer, española, 25 años).

Expectativas laborales

Frente a este panorama, hemos observado diferencias entre las expectativas de los jóvenes de los dos países en relación a su futuro laboral. Entre los jóvenes españoles la principal expectativa era la de conseguir un puesto de trabajo o mantener el que se tiene, independientemente de cuál sea el tipo de actividad. Se observó también una preferencia por empleos con contrato indefinido, ya que les parece una condición más segura al garantizar un sueldo. La opción de trabajar como autónomo no apareció como una opción a considerar por parte de los jóvenes de esta muestra.

A pesar de estar también presente entre los españoles, la expectativa de mejorar y crecer profesionalmente ha sido un discurso más frecuente entre los entrevistados brasileños. Para estos, mejorar significa conseguir mayores sueldos como consecuencia del perfeccionamiento de su formación. Además, muchos afirman querer montar su propio negocio y ser autónomos, ya que para ellos emprender es el medio para progresar y mejorar su condición laboral.

El conseguir unir los ingresos y el placer en el trabajo fue otra de las expectativas expresadas por los jóvenes de ambos grupos, aunque se ve como un ideal y no como algo real. Desafortunadamente, en general, lo que más compartían los jóvenes sobre sus expectativas fueron las dudas e incertidumbres vinculadas a su futuro laboral.

"Eu queria estudar, fazer um concurso, e arranjar um trabalho que eu ganhasse mais, não ficar só nessa mesma situação em que eu estou. Só com um salário, muito ruim, muito apertado." (hombre, brasileño, 27 años).

"Tal y como está ahora mismo el trabajo en España, a lo mejor tenga que currar de lo que venga a salir." (hombre, español, 29 años).

Influencia de la inserción laboral en otros umbrales de transición a la vida adulta

Como consecuencia de esta situación, hemos observado entre los entrevistados que sus prioridades se dirigían principalmente a establecerse en el mercado de trabajo, mientras que el cruce de los otros umbrales de transición a la vida adulta queda en un segundo plano y es supeditado a la inserción laboral.

Por ejemplo, la salida del hogar familiar para constituir un hogar propio se veía directamente afectada por las dificultades de inserción laboral. Una de las razones más citadas por los jóvenes de ambos países para seguir a estas edades viviendo en el hogar familiar o para estar compartiendo piso, fue la dificultad financiera o la falta de estabilidad laboral4. Con los trabajos que tenían se hacía imposible emanciparse o hacerlo en buenas condiciones. Por ello, cuando no tenían planes de emparejarse - ya que era otra de las principales razones para dejar el hogar familiar - o no se sentían presionados a irse, muchos esperaban mejorar su posición en el mercado de trabajo y salir en mejores condiciones, intentando no bajar tanto el nivel de vida que tenían.

"Ah, porque eu ainda não tenho condições de me sustentar fora de casa. O que eu ganho não dá. Que dá, daria; mas eu teria que reduzir muito o meu padrão de vida, e eu prefiro morar com eles para manter o padrão de vida até eu me estabilizar profissionalmente." (mujer, brasileña, 25 años).

"Comparto piso porque yo sólo no me podría costear el piso, básicamente. Yo soy una persona muy independiente y en un principio no necesito compañía en el piso. [...] O sea, es algo en el aspecto económico yo no podría pagarlo yo sólo." (hombre, español, 27 años).

Por otro lado, el esfuerzo que supone establecerse como profesional y las dificultades de conciliar la carga de trabajo con una vida en pareja o familiar fueron descritos como factores que contribuían a dificultar o aplazar la decisión de emparejarse5, si bien entre los brasileños emparejarse es algo que sucede de forma más temprana que en el caso de los jóvenes españoles. Además, entre los primeros el cruce de este umbral sucede a edades más tempranas, incluso entre aquellos con menores recursos económicos. En general, tanto entre los brasileños como entre los españoles, el aumento de la dificultad de mantener el estatus de la familia de origen provoca que muchos retrasen el emparejamiento hasta tener mejores condiciones.

"Ahora mismo aunque quisiera tener pareja no podría porque tengo una cantidad de trabajo que es imposible. Es mi prioridad. De hecho amigos míos han roto sus relaciones por estar en la misma situación que yo en la carrera terminando y trabajando." (hombre, español, 25 años).

La decisión de tener hijos también se ve afectada por las dificultades de inserción laboral de los jóvenes, ya que está muy vinculada a la adquisición de estabilidad en la vida - condición cada vez más difícil de lograr - y la principal vía para ello es un trabajo satisfactorio unido a una relación de pareja estable6. Según afirman, los hijos representaban un aumento considerable de sus responsabilidades y exigen la capacidad de asumir muchos compromisos financieros para los que todavía no se sienten preparados. También en ese aspecto los brasileños se adelantan y tienen hijos más temprano, tanto porque se emparejan primero como también porque todavía existen muchos casos de embarazos indeseados. La mayoría de los que ya tienen hijos provienen de una condición económica más baja.

"Eu quero primeiro estar estável, resolver as minhas questões e aí depois disso, que eu estiver bem, financeiramente, psicologicamente, aí eu pretendo ter um filho!" (mujer, brasileña, 25 años).

"Es necesario tener estabilidad en un trabajo más o menos. Que no tengas que estar sufriendo porque si le quieres dar una educación a tus hijos y no puedas, porque no tienes trabajo [...]." (mujer, española, 29 años).

Retraso de la transición a la vida adulta

Las entrevistas evidenciaron que muchos de los jóvenes terminaban retrasando sus trayectorias de transición a la vida adulta - principalmente en comparación con las generaciones anteriores - y que también lo observaban frecuentemente entre sus coetáneos. Sin embargo, ello se evidenciaba más entre los españoles.

Teniendo en consideración que el retraso de estos umbrales se asocia comúnmente a un aplazamiento de la etapa juvenil, tanto brasileños como españoles, en su mayoría, afirman estar en esa condición de alargamiento de la juventud. Sin embargo, para los españoles estas edades todavía representaban plenamente el ser joven, y por ello algunos no decían estar prolongándola. Ya entre los brasileños de estas edades, es más común encontrar individuos que ya han superado todos los umbrales de transición y resulta más difícil que se afirmen plenamente como jóvenes. Con todo, ellos también sienten que prolongan su juventud al seguir sintiéndose jóvenes y querer comportarse como tales por todo el tiempo que les sea posible.

Explicaciones para el alargamiento de la juventud

Al explicar las razones por las cuales la juventud se está prolongando, el trabajo fue el factor mayoritariamente apuntado por los jóvenes de ambos países y fue referido como el motor que genera y sigue manteniendo fuertemente esta condición entre ellos actualmente.

En ese sentido, el hecho de alargar la juventud no es únicamente producto de un deseo sino de una situación de necesidad o de imposición desde fuera. Se estaría estableciendo un nuevo ritmo de vida impulsado por las transformaciones sociales y por la crisis que afecta al mundo del trabajo y, en consecuencia, a otras esferas de la vida. Las escasas oportunidades de inserción ocupacional, la precariedad de las condiciones de trabajo, la inestabilidad, los bajos sueldos, el aumento de la competitividad y la mayor exigencia de formación y cualificación tornarían cada vez más difícil el paso a la vida adulta y llevaría a muchos jóvenes a optar por el alargamiento de su juventud como una estrategia de enfrentamiento ante el desempleo.

"[...] eu acho que acabam não prolongando porque querem, porque não têm condições mesmo de sair da casa dos pais, de ter uma vida, vamos dizer, fixa." (hombre, brasileño, 29 años).

"No hemos tenido otra opción. Porque se hace mucho más difícil que nos vayamos de casa, los precios, lo que es la vivienda, las casas y los salarios están muy descompensados." (hombre, español, 25 años).

"A mulher está se destacando mais no mercado de trabalho [...]. Aí fica com a cabeça mais voltada pro trabalho, com a mente mais ocupada e limita até a vida pessoal. Porque se tiver filho vai atrapalhar a vida profissional, os estudos..." (mujer, brasileña, 26 años).

A este tipo de factores, los jóvenes añaden otros, como el aumento de la expectativa de vida, el incentivo de la familia y la influencia de los medios de comunicación, que también contribuyen a intensificar el alargamiento de la juventud. Y al tomar en consideración estos aspectos de naturaleza extrínseca, ese fenómeno sería comprendido por ellos como un aplazamiento de la juventud como etapa de la vida, en la que uno no ha superado los umbrales de transición a la vida adulta. Es decir, la juventud ocuparía un espacio temporal más largo en sus vidas.

"Ahora el hecho de que hay esa tendencia de vivir más años te da también esa posibilidad de prolongar la juventud." (mujer, española, 29 años).

"No sé si también es algo de publicidad o de algo que te hayan metido en la cabeza de que tienes que ser joven. [...] Es algo que incentiva la sociedad, es algo cultural." (mujer, española, 27 años).

Pero el fenómeno gana proporciones mayores cuando los jóvenes relatan que hay factores intrínsecos que también influyen en alargar la juventud y que manifestarían la presencia de un deseo de seguir siendo joven. Esos factores serían una consecuencia de los cambios de valores producidos por una sociedad hedonista que promueve la juventud como la mejor etapa de la vida. Y en ese sentido los jóvenes expresarían la ambición de poder prolongar su juventud por toda su vida a través de comportamientos típicamente juveniles o de mantener un permanente espíritu joven. Además algunos defienden que no hay vuelta atrás, incluso si la situación laboral diera un giro de 180º, ya que el alargamiento de la juventud estaría echando raíces en la propia cultura contemporánea como un modelo o ideal del yo a seguir.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

En resumen, hemos podido observar y confirmar a partir de las experiencias y discursos de los jóvenes entrevistados que las tendencias que se vienen estableciendo en el ámbito del trabajo - especialmente en lo que concierne a las dificultades de inserción laboral enfrentadas por los jóvenes - son un factor que contribuye directamente al alargamiento de la juventud y su intensificación incluso como modelo de identificación. Pero a los factores extrínsecos descritos - principalmente relacionados a las dificultades de inserción laboral - debemos añadir el establecimiento de una cultura cuyos valores y actitudes toman como modelo el ideal de la eterna juventud, lo que, sin duda, también contribuye a este alargamiento del periodo juvenil.

Retomando el objetivo principal de este artículo, observamos que la situación laboral de los jóvenes y sus procesos de inserción laboral están relacionados con un proceso de alargamiento de la etapa de la juventud.

A partir del discurso de los entrevistados se evidenció la importancia que sigue teniendo el trabajo como medio para obtener su independencia y autonomía. Este hecho explica que las dificultades encontradas en sus procesos de inserción laboral influyan de manera tan notoria en la demora de su transición a la vida adulta. Así, el desempleo, los contratos temporales y los bajos salarios, terminan estimulando el retraso del cruce de umbrales de transición como la salida del hogar paterno, el emparejamiento y la decisión de tener hijos en comparación con las generaciones anteriores. En este sentido, se mantienen en una condición de ser jóvenes por más tiempo, lo que aquí estamos denominando como alargamiento de la juventud.

Hay que considerar que este alargamiento de la juventud, cuya percepción subjetiva se extiende incluso a otros grupos de edad a través de la idea del mantenimiento del espíritu joven, se debe a múltiples factores como, por ejemplo, el aumento de la expectativa de vida y el cambio de valores producidos por una sociedad hedonista que tiene a la juventud como un ideal. Sin embargo, la importancia central del trabajo para los jóvenes unida a sus dificultades de inserción laboral, son factores clave para explicar tanto el origen como la intensificación del alargamiento de la juventud.

Los estudios sobre el alargamiento de la juventud son bastante recientes - ya que tratan de un fenómeno en proceso de construcción y que refleja cuestiones psicosociales características del contexto histórico en el que vivimos - y necesitan de una mayor profundización. En ese sentido, la contribución de este estudio es la de constatar que el alargamiento de la juventud está presente y es reconocido por los jóvenes de los dos contextos estudiados.

De cara a trabajos futuros y tomando en consideración las limitaciones de esta investigación, sería interesante realizar estudios de carácter cuantitativo más específicos en los que se pueda trabajar con un número más amplio de jóvenes con el fin de obtener una visión más representativa de la población juvenil, así como información pormenorizada de cada realidad social y cultural; de igual manera son precisos estudios longitudinales para analizar las diversas formas y procesos implicados en este alargamiento de la juventud. Finalmente, son necesarios estudios transculturales para poder tener una mayor variabilidad de contextos y poder comprobar el alcance del fenómeno aquí analizado.

 

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Recebido em: 08.08.2013
Primeira decisão editorial em: 11.02.2014
Versão final em: 06.05.2014
Aceito em: 08.05.2014

 

 

1 La importancia del trabajo para los jóvenes en su dimensión económica o instrumental así como su función de proveer de un sentimiento de utilidad social ha sido documentada en numerosos trabajos como los de Agulló (1997), Álvaro (1992), Blanch (2006), Garrido (2000), Monteiro (2011), Salanova, Prieto y Peiró (1993).
2 Véanse a este respecto los estudios de Monteiro (2011) y Raitz y Petters (2008) en Brasil y Barraca Mairal (2000), Gil Calvo (2009) y Navarrete (2006) en España.
3 En conformidad con estudios anteriores (Abramo & Branco, 2005; Gil Calvo, 2009; Monteiro, 2011; Moreno, 2008).
4 También observado en estudios como los de Borges y Magalhães, (2009), Gentile (2010), Gil Calvo (2009) y Leccardi (2010).
5 Algo ya descrito en estudios como los de Baizán Muñóz (2003) y Moreno (2010).
6 Señalado en otros estudios como en Ayuso (2010) y Moreno (2010).