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Perspectivas psicológicas
On-line version ISSN 1992-4690
Perspect. psicol. vol.3-4 Santo Domingo Dec. 2003
ARTÍCULOS
La aventura de la vida: la educación para la salud como estrategia para la prevención del uso indebido de drogas
Lic. Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo*
Casa Abierta, Rep. Dom.
RESUMEN
Se presenta La Aventura de la Vida como programa de prevención, educación para la salud, y estrategia para el trabajo con la población infantil. Se trata de que niños y niñas entiendan la salud como un valor, y en consecuencia, deseen estar sanos/as, sepan cómo alcanzar la salud y hagan lo que puedan individual y colectivamente para mantenerla. Se muestran los objetivos principales del programa, el favorecer modos de vida sanos, y desarrollar el sentido de la responsabilidad individual, familiar y social en relación con la salud. Además, contribuir al pleno desarrollo físico, psíquico, a la adquisición de una autoimagen positiva y a favorecer buenas relaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa y de ésta con su entorno. La metodología es vivencial, dinámica y con un enfoque predominantemente lúdico, con el propósito de captar la atención y el interés de sus destinatarios. Se enfocan los contenidos en el desarrollo de la autoestima, habilidades para la vida, uso de sustancias y hábitos de vida. La niñez, alguna vez definida como la más bella etapa en la vida de las personas, hoy es también una etapa de alto riesgo para el inicio en el consumo indebido de drogas, y otras disfunciones sociales.
INTRODUCCIÓN
El tráfico y uso indebido de drogas constituyen hoy uno de los más serios problemas psicosociales del mundo. El tráfico ha generado todo un gran negocio legal e ilegal, aunque ya los distribuidores de drogas ilegales han ganado espacios públicos, merced a la corrupción y el miedo de la población
La adicción a drogas continúa siendo un gran enigma para la humanidad. Las personas que desarrollan adicciones son cada día más jóvenes, consumen varias drogas en forma simultánea, son en general indisciplinados - en nuestras realidades con tendencias a la violencia -, y no ven sus adicciones como problema.
Los profesionales que trabajan en la recuperación de los adictos a drogas, confiesan que cada día se les hace más difícil el tratamiento. Hoy ya se admite que las continuas recaídas, a lo largo de muchos años de trabajo, forman parte del proceso. De acuerdo con estudios realizados en los Estados Unidos, el 95% de las personas que terminan su tratamiento, pasados 5 años están de nuevo consumiendo.
En Bélgica ya se utiliza un criterio en el que se prefiere no hablar de curación cuando se trata de adictos. Se habla de proceso de curación en función del tiempo de abstinencia. Así, si una persona fue adicta durante diez años, se considerará en proceso de curación, si se mantiene abstinente durante los mismos diez años.
En algunos centros de tratamientos de España se está planteando que la meta a seguir no necesariamente debe ser el dejar de consumir por completo, incluso durante el tratamiento. Se plantea la necesidad de la individualización de los procesos ante las dificultades que se presentan con jóvenes dependientes de drogas cada vez más irresponsables.
En muchos países europeos, los fracasos en programas de sustitución de heroína, como son los programas con metadona, han llevado a pensar en nuevas estrategias basadas en el criterio de reducción del daño. Con este criterio se han habilitado salas para que los adictos puedan administrarse las sustancias en condiciones de salubridad adecuadas. Son las que la prensa ha bautizado como narcosalas
Hoy se discute incluso la creación de programas en los que el estado mismo proporcione las sustancia, en programas dirigidos a adictos que han fracasado en todos los programas y tratamientos disponibles. En fin, que abordar el problema de las drogas desde el punto de vista del ser humano no es un tema sencillo, especialmente cuando se refiere a las personas adictas.
Es la comprensión de lo complejo del problema que ha llevado a insistir en la importancia de dar prioridad a la prevención como estrategia fundamental. Pero al hablar de prevención no hablamos de un concepto cerrado al que todo el mundo se adhiere con un sentido único. En realidad persisten muchas diferencias y concepciones encontradas. Para unos es evitar que las personas se hagan daño a sí mismas, a sus familiares o a la comunidad, al ingerir o abusar de sustancias tóxicas. (Grimson, 1987).
Para la Dra. Doris Amaya (1992) la prevención es la creación de un ambiente en el cual los individuos pueden encontrar respuestas a todas las necesidades sin recurrir a drogas u otros comportamientos destructivos.
Una concepción más amplia nos diría que prevención en realidad es el conjunto de esfuerzos que se realizan desde ámbitos tan diversos como la salud, la educación, el empleo, la afectividad, la recreación, las oportunidades de participación..., con el objetivo de que los seres humanos vivan con dignidad, en capacidad plena de realizarse y realizar el mundo.
Pero llegar a este nivel de reflexión tampoco ha sido un proceso sencillo o de corto plazo. El problema del uso indebido de drogas ha sido abordado desde cinco modelos: Ético- jurídico, Médico-Sanitario, Psico- Social, Socio-Cultural y Geopolítico-Estructural.
LOS MODELOS DE INTERVENCIÓN
1- Modelo Ético-Jurídico.
La primera reacción frente al abuso de drogas se expresó en el llamado modelo Ético- jurídico. En este modelo se considera el uso indebido de drogas cono una conducta censurable, que debe ser castigada socialmente con severidad. El usuario no es más que un delincuente. Se centra en la sustancia como cuerpo del delito. Valora las medidas legales y penales para la reforma del toxicómano - delincuente
En el modelo Ético-Jurídico se mezclan consideraciones morales con hechos culturales. Un ejemplo de ello es que se supervalora la diferencia entre drogas legales e ilegales, exagerando los peligros de la segunda y minimizando los de la primera. Así vemos cómo se promueve, con entusiasmo digno de mejor causa, las supuestas bondades del alcohol y el tabaco, o se asocian con bondades reales, mintiendo sin rubor alguno, mientras las leyes persiguen las llamadas drogas ilegales.
En este sentido, Del Olmo (1988), nos señala, situando al alcohol como ejemplo, que existen una serie de sustancias que actúan igual que otras en su interacción con el organismo del ser humano, que sin embargo, no se definen oficialmente como drogas por razones ajenas a su capacidad de actuar.
La incapacidad del modelo Ético-Jurídico, nos señala Oñate (1983), se evidenció en las innumerables capacidades del tráfico para organizarse. Es un hecho históricamente comprobado que cerrado un cauce, el tráfico encuentra vías alternativas.
Por otro lado, cuando como medidas preventivas se ha confiado fundamentalmente en la represión, siempre se ha tenido un efecto paradójico, reconocido en respuestas contrarias a las esperadas por las medidas de control.
Estas limitaciones del modelo Ético-Jurídico se hicieron notar en el carácter masivo que fue adquiriendo el problema. Por otro lado, este crecimiento ya no fue posible ubicarlo como expresiones delincuenciales de sectores sociales marginados. Ya el consumo era evidente en grupos sociales a los que no se podría etiquetar como delincuentes (Del Olmo, 1988). Es entonces cuando empieza a cambiar el punto de vista para llamar enfermos a los usuarios.
2- Modelo Médico-Sanitario
Este cambio en la visión del problema origina el modelo Médico-Sanitario. Este modelo se centra también en la sustancia como referente; sin embargo, ya no como cuerpo de delito. Ahora la sustancia se ve como un agente externo que produce efectos nocivos a la salud de los individuos. Los usuarios, son entonces enfermos que requieren curación. (Kormblit, 1987).
A nivel general, se busca establecer medidas de contención que eviten que los consumidores infecten a los no consumidores. Esto se expresa en campañas de educación relativas a Uso Indebido de Drogas, enfatizando los daños a la salud física y mental del potencial usuario.
El personal sanitario investiga sobre las características de la sustancia, sus efectos en el organismo, así como medidas terapéuticas.
En este modelo es fácil observar el predominio del tratamiento médico y los profesionales de esta área como protagonistas de las medidas a tomar.
3 - Modelo Psicosocial
Del Modelo Médico-Sanitario se pasó a una visión en la que la farmacodependencia se ubicó como un comportamiento humano que, igual que otros, depende de muchos factores interrelacionados y en el que no influyen necesariamente las medidas meramente represivas o sanitarias. Este Modelo llamado Psicosocial, carga el acento sobre el sujeto y enfrenta el consumo y abuso de sustancias tóxicas como modos de comportamientos que responden a unas necesidades reales o supuestas del sujeto. (Oñate, 1983). El uso de drogas como respuestas a esas necesidades, ha sido visto más que como respuesta o expresión de insatisfacción y rebeldía social, como la culminación de un proceso de enajenación (Grimson, 1990).
En este Modelo, sociólogos y psicólogos asumen papeles cada vez más importantes en la adopción de medidas de prevención.
4 - Modelo Socio-Cultural
Una visión más amplia la aporta el Modelo Socio- Cultural. En este Modelo se hace un énfasis mayor en el medio social, como causante o facilitador de conductas marginales, y no sólo del problema de las drogas. En este modelo, nos señala Oñate (1983), se busca aportar medidas de prevención en el orden político, económico y social, mucho más genéricas y menos individualizadas.
Se insiste en el carácter de síntoma entre otros síntomas, en la mayor parte de los usuarios dependientes.
5 - Modelo Geopolítico-Estructural
Los modelos antes resumidos enfocan el problema del Uso Indebido de Drogas, haciendo énfasis en aspectos distintos: la sustancia, el sujeto, el ambiente... El Modelo Geopolítico- Estructural, nos señala Ramos (1986), concibe el tráfico y consumo de drogas como fenómeno global.
Como cuestión compleja y complicada se exige no sólo la planificación de la interacción de los diversos modelos y disciplinas sociales, sino también su acción coordinada en las áreas de fiscalización y control sanitario, de aduana, en la represión policial, acción militar, tratamiento y rehabilitación, de prevención integral (información, formación y educación), incluyendo la investigación científica y la evaluación. (Ramos, 1986).
En este modelo se critica a los modelos anteriores por no considerar o ignorar la complejidad del fenómeno, su dimensión social y política, su relación económica (Conacuid, 1988).
Se plantea una dinámica social en la que interactúan cinco elementos que convierten al tráfico y consumo en una unidad dual indivisible. (Conacuid, 1988).
Estos elementos son los siguientes: El traficante, las drogas, el consumidor, el ambiente y la sociedad.
La evolución del concepto de prevención, lo mismo que la sucesión de modelos, sin dudas ha permitido una mayor comprensión del problema, en relación con las estructuras sociales, las dinámicas familiares y, por supuesto, el conocimiento de las múltiples causas que se vinculan hoy al problema. Este proceso ha implicado una mayor valoración de la Prevención Primaria ante las señales de fracaso o escaso éxito de otras medidas.
La sucesión de modelos ha supuesto una mayor valoración de la Prevención Primaria. Esto, porque medidas represivas-legales, penales, policiales y las meramente médicas, se han mostrado incapaces, no ya para disminuir el problema, sino ni siquiera para impedir el ritmo escalofriante de incremento. (Oñate, 1983).
Esto no supone, sin embargo, la eliminación de las dimensiones antes señaladas. Lo que ocurre es una valoración diferente, en la que estas perspectivas se ubican en un esquema más complejo y ambicioso. Este esquema supera a los anteriores integrándolos en los planes de prevención, esto se expresa en acciones que persiguen reducir la oferta, y las que buscan disminuir las demandas.
Sin embargo, incluso objetivos que persiguen reducir oferta o disminuir demandas, hoy se cuestionan por considerar que son muy ambiciosos, especialmente como afirma Oñate (1983), los objetivos de las actividades preventivas de orden primario, se han desplazado a lo largo de los años, al compás del reconocimiento de los fracasos en los intentos de detener una extensión del consumo de drogas, mucho más veloz que la multiplicación de los presupuestos dedicados a prevención.
Es esta la razón por la que se insiste hoy en que no son excluyentes la disuasión y la persuasión, sino que en los programas debe implicarse a sujetos destinatarios específicos y a la comunidad toda como globalidad, incluidas las instituciones que la rigen.
PREVENCIÓN ESPECÍFICA E INESPECÍFICA
La sucesión de Modelos significó una evolución en los contenidos de los programas de prevención. En primer lugar, se fue evolucionando de contenidos específicos a contenidos menos específicos. Hoy se habla de prevención específica y prevención inespecífica.
Prevención Específica
Cuando hablamos de prevención especificas nos referimos a los programas en los que la sustancia y los riesgos de su consumo son el punto de partida. En la prevención específica, en principio se insistió en los peligros de carácter moral y penal (discurso Etico- Jurídico). Recuérdese que en este modelo el referente fundamental es la sustancia como cuerpo de delito. Posteriormente se insistió en las consecuencias para la salud cuando el modelo fue el Médico-Sanitario.
Es a partir del modelo psicosocial, considerado el verdadero salto a la prevención, cuando empiezan a desarrollarse los programas inespecíficos. Estos se desarrollan más en el modelo socio-Cultural.
Prevención Inespecífica
Al no tener como referente un aspecto determinado, presenta una visión más compleja y flexible. No se desarrollan programas centrados en la educación sobre drogas, más bien se afirman y proponen aspectos positivos.
Oñate (1983), nos plantea dos aspectos que a su entender influyeron en la progresiva relevancia que fue adquiriendo la prevención inespecífica. En primer lugar los riesgos detectados de resultados nocivos a partir de actividades específicas programadas con propósitos de prevención, riesgos no compensados con la aparente eficacia de los programas.
En segundo lugar, el descubrimiento de la inacabable lista de factores que influyen en la promoción de la demanda; inventario que en un primer momento incluía únicamente categorías respetables relacionadas con la rebeldía política, religiosa, social, familiar, con desajustes de personalidad, con disociabilidad, con medios familiares rotos...etc.
Esto fue posible debido a investigaciones más rigurosas que las meras apreciaciones subjetivas, que obligaron a ampliar sucesivamente los inventarios etiológicos de la iniciación, parcialmente distintos de los que condicionan la continuación del consumo, y diferentes de los que sustentan la dependencia. (Oñate, 1983).
En cuanto a los programas, la evolución se produjo al ritmo de los cambios antes mencionados. Para algunos autores, esta evolución es la expresión más concreta de la sucesión de modelos.
Se establecen cuatro etapas. Estas se identifican en función de los tipos de propuestas y/o conclusiones más frecuentes en los períodos que abarcan. Kormblit (1987), partiendo de Calafat (1986), describe estas etapas:
La primera etapa, a fines de la década de los 60, atañe especialmente a los Estados Unidos, país pionero en este campo. Comprende el desarrollo de los primeros programas y es una fase en la que todavía no se han evidenciado las dificultades que emergerían posteriormente.
Se confía especialmente en el papel del ámbito educacional a los fines preventivos. El énfasis está puesto en ese momento en la información y se apela a despertar sentimientos de temor en los alumnos, a partir de la exposición de datos e imágenes amenazantes para la salud.
Pero la educación, no está al margen del espíritu de los tiempos. Aunque la educación es el instrumento más valorado de transmisión intergeneracional de valores, actitudes y pautas de comportamiento, y ello en relación con cualesquiera preocupaciones de la sociedad adulta. (Oñate, 1983), en función del modelo de moda, se adaptará, permeado por las posiciones dominantes. Oñate (1983), nos explica cómo se expresaba esta situación:
La educación acomodaba su mensaje y su metodología misma al modelo (no hace falta especificar que éste no tenía porqué corresponder a la mayoría numérica de los ciudadanos, sino más bien a la mentalidad de la clase dominante). Así la educación subrayaba más el aspecto penal, la legalidad y los riesgos de la delincuencia respecto a determinadas drogas, o más tarde se demoraba en los peligros a la salud que suponían estos malos hábitos o aquellos abusos de la bebida, etc., no insistiendo tanto en la distinción de licitud o ilicitud si el modelo predominante era de orden sanitario.
Esta es una expresión de cómo instituciones como la escuela, y no sólo la comunicación, contribuyen a la construcción de un consenso en función de cómo piensan las minorías en el poder, tanto político, económico, como intelectual.
En la segunda etapa, primeros años de la década de los 70, aparecen las primeras evaluaciones de programas, nada promisorios. Se recomienda fundamentar la prevención en programas elaborados en las premisas de la investigación social en boga en la época. Vale decir cómo cuasi experimentos que contemplan medidas pre-test y post-test y seguimiento posteriores se comienza a recomendar la participación activa de los alumnos y la inclusión de otras instituciones comunitarias, además de la escuela. Kormblit (1987).
Como puede notarse, esta segunda etapa es coincidente con la evolución de los modelos, cuando a partir del Modelo Psicosocial se da el llamado salto hacia lo social e interpersonal.
En la tercera etapa, segunda mitad de la década del 70, se insiste en la importancia de la evaluación y en precisiones metodológicas concretas de la técnica a emplearse. Se delinean diferentes estrategias: grupos de crecimiento personal, clarificación de valores, entrenamiento en la toma de decisiones, etc., a la vez que se critica el modelo teórico subyacente a los trabajos anteriores basados en la secuencia cambio de actitudes-cambio de conductas. (Kormblit, 1987).
En la cuarta etapa, a partir del comienzo de los 80 hasta la actualidad, la escasa eficacia demostrada por los programas específicos de educación sobre drogas ha llevado a la búsqueda de énfasis distintos. (Kormblít, 1987). En esta etapa ya pueden distinguirse dos estrategias diferentes:
Calafat, (citado por Kormblit, 1987), habla de la solución americana y la solución europea. En la solución americana continúan la tradición de programas específicos, aunque hoy incluyen factores del contexto social. La evaluación que se hace de estos programas específicos sobre drogas muestran un exceso de información, dramatización y sensacionalismo, recurso a miedo...., que producen un efecto contrapreventivo.
La solución europea pone énfasis en la necesidad de programas generales en los que el problema de las drogas es un aspecto del enfoque más amplio de educación para la salud en diferentes aspectos como valor social. (Kormblit, 1987).
Este enfoque pretende ubicar el problema en un contexto amplio, en el que más que buscar fáciles culpables, se persigue cuestionar qué se ha estado haciendo para que las personas desarrollen comportamientos autodestructivos contra el consumo de drogas. A este respecto Bergeret (1986), citado por Kormblit (1987), afirma: No tenemos ningún interés en hacer del problema de la droga un problema aparte, aislado de las angustias fundamentales que agitan a los hombres de nuestro tiempo y a los jóvenes en particular.
Algunas características de los programas inespecíficos nos ayudan a comprender mejor la orientación filosófica de éstos. La necesidad de activar los recursos de la comunidad en los que los educadores, padres y grupos comunitarios tienen un rol de primera fila, permite que los programas no recaigan sobre los expertos.
El objetivo de influir sobre estilos de vida más que en pautas concretas que implica una discusión que no puede partir de consensos impuestos por expertos extraños a las comunidades. Kormblit (1987), enfoca el tema en la forma siguiente:
El concepto de estilo de vida, mediador entre la estructura social y los grupos sociales entraña la aceptación de la diversidad y la tolerancia de modalidades no aceptadas consensualmente, si bien se mantiene la idea de la salud como concepto positivo que enfatiza los recursos sociales y personales entre los que se encuentran el fortalecimiento de las redes comunitarias y de las ayudas sociales auto-gestionadas.
Los programas inespecíficos, más que programas (Calafat le llama solución europea), representan una visión mucho más coherente en las que no solo aparece el joven en oposición al sistema como una contracultura, como se postuló en los años 60, sino que también como seres humanos que no encuentran su lugar, al enfrentarse con reiteradas muestras de puertas cerradas. (Kormblit, 1987).
Es así como la prevención inespecífica se desarrolla, expresándose en una serie de medidas que, contrario a la específica, se relacionan indirectamente con el problema del Uso Indebido de Drogas, en la medida que promueven la salud integral, la participación que libera, la autonomía, la creatividad, la organización..., y todos aquellos valores que promueven la salud integral.
¿QUÉ ES LA AVENTURA DE LA VIDA?
La Aventura de La Vida es una estrategia metodológica que apunta al fortalecimiento de valores, al desarrollo de habilidades sociales y hábitos de vida saludables. Se fundamenta en la siguiente hipótesis: mientras a más temprana edad el niño o niña adquiere como valores el cuidado de la salud, la capacidad de decisión, autonomía y el sentido de solidaridad, mayores serán las probabilidades de éxito para superar situaciones de riesgo.
Es un programa diseñado por el Colectivo EDEX (Educación y Experimentación), organización no gubernamental del país Vasco, España. Se ha creado la Red Iberoamericana de Educación sobre Drogas: La Aventura de la Vida. En esta red participan casi todos los países de América latina. Las excepciones son Puerto Rico y Brasil, este último por cuestiones de idioma.
La Unión Europea ha escogido este programa como uno de los mejores programas preventivos. Ha ganado el premio Reina Sofía por su ejecución en España.
OBJETIVOS
• Brindar a los niños y niñas de tempranas edades educación en valores, desarrollando en ellos conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes para que asuman y enfrenten los retos de la vida.
• Favorecer modos de vida sanos y ofrecer a la comunidad educativa alternativas realistas y atractivas en materia de salud.
• Desarrollar el sentido de responsabilidad individual, familiar y social en relación con la salud.
• Posibilitar el pleno desarrollo físico, psíquico y social, y la adquisición de una imagen positiva de sí mismo en los niños y niñas.
Destinatarios
El programa va dirigido a niños/as de 8 a 12 años de edad que cursan 3ro, 4to y 5to de la educación básica. Están involucrados los maestros/as, psicologos/as, orientadoras/es, y los padres y madres de cada niño/a que participan en el programa.
Ámbito
Se desarrolla en los tres principales espacios donde el niño y la niña se desenvuelven, que son: La Escuela, la Familia, la Comunidad.
CONTENIDOS DEL PROGRAMA LA AVENTURA DE LA VIDA

PERSONAJES DE LA AVENTURA DE LA VIDA
HÉCTOR:
Le gustan todo tipo de deportes, pasa mucho tiempo leyendo ya que éste es uno de sus pasatiempos favoritos. También le gusta ir a clases y saca muy buenas notas. En ocasiones le echa una mano a Sergio con los deberes.
SERGIO:
Es el hermano de Héctor, lo que más le gusta es comer a todas horas, jugar con sus amigos y montar patines. Aunque a menudo discute con Héctor, en el fondo son buenos amigos. No es muy amigo de los libros.
YOLANDA:
Hermana de Javier. Es ciega pero esto no le impide hacer todo lo que le gusta, como tocar la guitarra, leer sus libros favoritos e ir a jugar con sus amigos.
MARTA:
Es la más presumida del grupo, como a Héctor, le gusta mucho estudiar. Es buena amiga de sus amigos. Tiene un diario en el que escribe todas las noches lo que le ha ocurrido durante el día.
JAVIER:
Juega a baloncesto y le encanta escuchar música, le gusta mucho estar con el grupo; aunque en ocasiones no puede debido a los entrenamientos y a los partidos de baloncesto.
AMIGATO (Osasunkume):
Mascota del grupo.
APLICACIÓN DEL PROGRAMA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA.
Experiencia Piloto
El Programa La Aventura de la Vida se inicia en República Dominicana en el año escolar 2000- 2001. Se trató de una experiencia piloto coordinada por EDEX y Casa Abierta, que involucró a 22 centros educativos de educación básica, ubicados en el Distrito Nacional, El Seibo, La Romana, San Cristóbal, Santiago, Provincia Duarte, Salcedo y María Trinidad Sánchez. Con una población beneficiaria de 2,742 alumnos de los grados 3ro., 4to. y 5to. El mismo integró a 68 educadores y 16 psicólogos/as - orientadores/as.
En el año escolar 2001-2002, iniciamos con apoyo financiero del Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Leioa, también del País Vasco, una experiencia con 25,000 escolares. Acompañando a los escolares están cada uno de los Directores/as, 688 educadores y 153 Orientadores/as y Psicólogos/as. Y por supuesto padres y madres con desbordante entusiasmo.
El programa se inicia con una capacitación al personal de las escuelas. Para la experiencia piloto la capacitación se desarrolló a través de tres talleres, distribuyendo a los participantes de acuerdo a la región: Este, Nordeste y Distrito Nacional. Los temas trabajados fueron: Realidad de las Drogas en República Dominicana. La Prevención y el Papel del Educador. Habilidades Sociales y Asertividad. Entrenamiento para la Aventura de la Vida: Metodología y manejo de los materiales del programa.
Puesta en Marcha del Programa
Se inicia éste con la entrega de los materiales a cada uno de los centros educativos, iniciando a través de un acto simultáneo, la aplicación del programa con los/as escolares.
Se partió de la metodología participativa y vivencial que hace al estudiante sujeto del proceso enseñanza - aprendizaje. Donde ellos a partir de las historietas, comparten experiencias, comprenden los problemas, para llegar a conclusiones y resoluciones que le motivan a asumir compromisos positivos a nivel personal, grupal, y familiar.
Para impartir los contenidos de cada bloque se utilizaron: Cuestionario, preguntas, dramas, reflexiones en torno a los temas, tareas para la casa, lecturadebates, lectura-Experiencia vividas, lectura- Identificación de palabras desconocidas, preguntas- Comentarios, observación-Interpretación
Seguimiento
Desde Casa Abierta se desarrolló un proceso de seguimiento para garantizar los resultados de la implementación del programa. Este contemplaba visitas periódicas realizadas a los centros por técnicos de Casa Abierta, teniendo como objetivos evaluar la marcha y acompañar a las escuelas, tomando como referencias: Materiales y contenidos, metodología de los facilitadores, aprendizaje evidenciado en los niños. Las visitas se llevaban a cabo partiendo de la planificación de cada Centro y a la finalización de cada eje desarrollado.
EVALUACIÓN.
Los materiales:
Los estudiantes y profesores/as califican los materiales, tanto álbum como laminillas, como excelentes, por las ilustraciones, colores y calidad del material. Consideran que los contenidos reflejan su realidad socio-cultural y responden a las necesidades propias de sus edades, permitiéndoles el desarrollo de la criticidad, creatividad, habilidades sociales, artísticas, todas favorables a la adquisición de estilos de vida saludables.
La metodología:
La capacitación de los maestros/as permitió el buen manejo del material didáctico, garantizando una metodología participativa, donde los/as niños/as eran los sujetos centrales de la clase y el profesor fungía como facilitador y guía del proceso enseñanzaaprendizaje. Los contenidos de Aventura de la Vida fueron desarrollados como un eje transversal a todas las asignaturas del currículo de la educación básica: Ciencias Naturales, Lengua Española, Ciencias Sociales, Educación Cívica, Formación Humana y Religiosa, Educación Física, Matemáticas y Educación Artística.
Evaluación de los maestros/ as:
En la conclusión del proyecto se realizaron dos actividades generales:
1. Encuentro de maestros/as con el objetivo de socializar las experiencias de cada centro educativo en la implementación del programa Aventura de la Vida.
Encuentros recreativos - evaluativos por región con los niños/as participantes en el proyecto Aventura de la Vida en el año escolar 2000-2001
Maestros/as manifiestan que el programa es único y ha sido una experiencia enriquecedora tanto para ellos como para sus alumnos y por consiguiente debe asumirse dentro del sistema educativo dominicano para trabajar la educación en valores. Señalan que el programa debe presentarse como una propuesta alternativa a la Secretaría de Educación por los resultados positivos concretos y evidentes que garantiza su correcta aplicación.
Además indican que el mismo les ha ayudado a conocer y entender mejor a los/as estudiantes y darles respuestas individuales a sus realidades. Citamos frases textuales de una maestra: En 14 años que tengo impartiendo docencia es la primera vez que conozco la realidad individual de cada uno de mis estudiantes y esto se ha dado a través del programa Aventura de la Vida.
Evaluación de los estudiantes:
En las evaluaciones continuas realizadas por profesores/ as a los/as estudiantes al finalizar cada tema se ha evidenciado la aceptación y motivación que ha tenido el proyecto en los/as estudiantes, permitiendo que los mismos se concienticen sobre la importancia de asumir estilos de vidas saludables.
Resultados preliminares de la experiencia:
En los maestros
• Conocer y entender la realidad de sus estudiantes
• Enriquecerse de otros conocimientos que pueden integrarse a otras áreas del proceso enseñanzaaprendizaje
• Fortalecimiento de su autoestima como educadores.
• Implementación de estrategias para la resolución de conflictos en el aula.
En los estudiantes
• Actitud de creatividad.
• Mayor rendimiento académico.
• Mayores niveles de responsabilidad.
• Aumento de la autoestima.
• Asumen la solidaridad como un valor.
• Mayor socialización del trabajo en el aula.
• Dan mejores respuestas a situaciones de riesgos.
• Han mejorado sus relaciones afectivas.
• Desarrollo de sus habilidades artísticas.
• Se convierten en promotores de prevención en sus hogares y en la comunidad.
• Hacen conciencia del daño que produce el alcohol, tabaco y otras drogas.
• Han adquirido mejores hábitos de salud.
• Expresan y manifiestan sus sentimientos.
DIFICULTADES
La mayor dificultad que hemos encontrado en la implementaron del programa, ha sido la articulación de los/as padres/madres al desarrollo del programa, motivado por:
• Ausencia de un material didáctico dedicado a los/ as padres/madres
• En el sistema educativo de República Dominicana todavía existe una debilidad marcada en la integración de los/as padres/madres en el desarrollo del proceso enseñanza-aprendizaje llevado con los/as niños/as, lo que dificultó la participación de éstos en el programa Aventura de la Vida, registrándose sólo en dos escuelas donde se pudo trabajar el primer bloque de contenido, el cual fue valorado positivamente por parte de los padres y/o tutores.
• Otro elemento que los/as profesores señalan es la necesidad de adaptar los personajes para hacerlos más cercanos a la realidad social de los escolares, especialmente la identidad y marginalidad.
CONCLUSIÓN
En estos momentos, diez de los países que integran la Red La Aventura de la Vida realizan una evaluación. Esta evaluación integra un enfoque cuantitativo y otro cualitativo. En el enfoque cualitativo se trabaja con 20 educadores de veinte escuelas.
En el enfoque cuantitativo se trabaja con un diseño post test con un grupo control no equivalente. Esto es, 400 alumnos que no han participado en el programa, ni ningún otro parecido. Este será el grupo control.
El grupo de tratamiento estará formado igual por 400 alumnos que hicieron la experiencia en el año escolar 2000 - 2001. Creemos que se han tomado todas las previsiones para evitar errores de interpretación.
Esta es La Aventura de la Vida, un programa que promete revolucionar la intervención social en la prevención en el ámbito escolar. Esperamos que la evaluación que está en marcha nos dé elementos confirmatorios, de lo que ha sido nuestra experiencia, pero también lo que hay que mejorar.
REFERENCIAS
Amaya, Doris (1992). Guía para la Familia con Problemas de Alcoholismo, Drogas. Medellín, Colombia: Editorial América, S. A.
Conacuid (1988). La Cuestión de las Drogas en América Latina. Caracas Venezuela: Autor.
Del Olmo, Rosa (1988). La Cara Oculta de la Droga. Bogotá Colombia: Edit. Termis, S. A.
Grimson, Wilbur Ricardo (1988). Prevención y Drogas, Hacia la participación comunitaria: Seminario de la Comisión Nacional contra el Narcotráfico. Buenos Aires, Argentina.
Grimson, Wilbur Ricardo (1990). Políticas y Acciones frente al Abuso de Drogas. Revista Prevención, Salud y Sociedad. Año 3. Fundación Proyecto de Vida, Buenos Aires, Argentina.
Kormblit, Lia Ana (1987). Actualizaciones sobre Prevención de la Drogadicción. Boletín de Investigaciones del Convenio Marco. Año III N° 4. Buenos Aires, Argentina.
Oñate, Pedro (1983). Prevención de la Toxicomanía y Educación. Madrid, España: Cruz Roja Española. Dirección General de Acción Social.
Ramos, Casilda (1983). Estrategias de la Prevención. Santo Domingo, República Dominicana. Biblioteca Casa Abierta. (Mimeografiado).
Ramos, Casilda (1985). Prevención del Uso Indebido de Drogas. Santo Domingo, República Dominicana. Biblioteca Casa Abierta. (Mimeografiado).
Ramos, Casilda (1986). Algunas Consideraciones sobre Prevención. Santo Domingo, República Dominicana. Biblioteca Casa Abierta. (Mimeografiado).
* Psicólogo, Director Ejecutivo de Casa Abierta.











