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<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Entre deudas y culpas: sacrificios. Crítica de la razón sacrificial]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>RESENHA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a name="top"></a><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4"><b>"Entre    deudas y culpas: sacrificios. Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n sacrificial<a href="#back1"><sup>1</sup></a>."</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Autor de la    rese&ntilde;a    <br>   Julieta &Aacute;brego Lerma</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Licenciada en psicolog&iacute;a    por la UNAM (M&eacute;xico), maestra y doctora en estudios latinoamericanos    por la Universidad de Toulouse II - Le Mirail (Francia). End.: Borago 78, B-303.    U.H. La Draga, col. Miguel Hidalgo. 13200, M&eacute;xico D.F. E-mail: <a href="mailto:julietaabrego@gmail.com">julietaabrego@gmail.com</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/malestar/v10n1/14f01.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">(Marta Gerez Ambert&iacute;n)    <br>   Buenos Aires, Letra Viva, 2008. 259p.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Plurales son los    significantes de los Nombres del Padre y varias las paradojas que conllevan.    Muchas son tambi&eacute;n las encrucijadas en las que los sujetos se sit&uacute;an    a lo largo de sus vidas y diversas las respuestas que suscitan los enigmas a    los que se confrontan. El t&iacute;tulo mismo anuncia esta multiplicidad de    deudas, culpas y sacrificios que responde a la pluralidad de los Nombres del    Padre y que la autora revisa sobre los caminos que los sujetos transitan cuando    se enfrentan a la deuda originaria que, siendo de estructura, habita el coraz&oacute;n    humano. Trayecto sinuoso en cuyos obst&aacute;culos impera la voz del supery&oacute;    que impele al sacrificio y que en el empuje compulsivo de la l&oacute;gica sacrificial    conduce a padecer, a pagar y a gozar de m&aacute;s.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sosteniendo la    propuesta de leer en el sacrificio una consecuencia <b>necesaria</b> de las    paradojas de los Nombres del Padre, Marta Gerez recorre las obras de Freud y    de Lacan y evoca, o en su caso convoca, el di&aacute;logo cr&iacute;tico con    psicoanalistas y con autores de las llamadas disciplinas humanas. Entre los    primeros destacamos a Braunstein, lector cr&iacute;tico que prologa el libro;    a Rabinovitch, Rabant y Fern&aacute;ndez, apoyando la reflexi&oacute;n; a Girard    y Allouch, motivando la cr&iacute;tica. Entre los segundos abundan las referencias    que van desde Robertson Smith y Kierkegaard, hasta Benveniste, L&eacute;vi-Strauss    y Mauss, adem&aacute;s de Durkheim, Arendt, Derrida y Eco, entre otros.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La ley de los Nombres    del Padre restaura y moviliza la dimensi&oacute;n de la prohibici&oacute;n y    la culpa inconsciente que conlleva el parricidio. Parad&oacute;jico y m&iacute;tico    asesinato del padre con el que ha nacido, en ficci&oacute;n retrospectiva, la    vida en sociedad. Acto rememorado y convocado, desde el inconsciente, en los    sacrificios sagrados y en los m&uacute;ltiples sacrificios paganos de los que    da cuenta la cl&iacute;nica: accidentes, torpezas, fracasos y s&iacute;ntomas    inconscientes que, circulando por la v&iacute;a del deseo o en franco desbocamiento    hacia el goce sacrificial, son ilustrados por la autora con casos aludidos o    trabajados en la obra de Freud; con historias de vida de personajes celebrados;    y, sobre todo, con obras de la creaci&oacute;n est&eacute;tica. Obras que desde    la literatura, el teatro, la &oacute;pera y el cine, enriquecen la lectura te&oacute;rica    y que, sin suplantar a los sujetos de la transferencia, subrayan el car&aacute;cter    tr&aacute;gico y universal del material con el que trabaja el psicoan&aacute;lisis.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El paso de la naturaleza    a la cultura que Freud signa con el mito parricida de Totem y tab&uacute;, conlleva    el advenimiento del padre simb&oacute;lico y el velamiento simultaneo de la    horda y del padre primordial del que subsiste un resto. El nacimiento de la    cultura da as&iacute; una forma parad&oacute;jica a la culpa inconsciente que    causa la necesaria renuncia al deseo de lo prohibido (objeto perdido que el    fantasma viene a recubrir: $&#9674;<b>a</b>). La culpa remite al goce mortificante    del padre primordial que se erige en supery&oacute;, y se constituye tambi&eacute;n    en ra&iacute;z del complejo de Edipo que anuda el deseo a la ley del padre por    la que el sujeto, con sus t&iacute;tulos f&aacute;licos en la bolsa, accede    al intercambio y hace frente a la castraci&oacute;n. Consintiendo - nos dice    la autora - a que en la vida no sea todo ganancia, ni todo sea a lo que se renuncia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El legado de lenguaje,    filiaci&oacute;n y linaje atribuido al padre legislador y regulador de la vida    en sociedad, comporta una deuda originaria que es impagable. Adem&aacute;s,    constituye un legado imperfecto en sus dos vertientes: la simb&oacute;lica,    que remite al gran Otro tachado; y la real, que remite al objeto <b>a</b>. "El    padre falla: falla en su goce al ceder el Nombre, pero tambi&eacute;n falla    en el Nombre al ceder al goce" (p. 81), escribe Gerez. El padre que los hijos    se construyen falla en lo simb&oacute;lico porque estando &eacute;l mismo marcado    por la castraci&oacute;n, porta una ley que es inconsistente y dona un Nombre    que, sostenido en el lenguaje, tan s&oacute;lo representa. Falla tambi&eacute;n    en lo real, porque estando sujetado &eacute;l mismo a la ley de la palabra,    hereda sus faltas y autoriza el paso por el acto que suscita la angustia que    aproxima al goce fallido.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El hijo porta as&iacute;    las m&aacute;culas del padre (fallas de la genealog&iacute;a), las m&aacute;s    de las veces intentando encubrirlas, maldici&eacute;ndolo y a&ntilde;or&aacute;ndolo;    profan&aacute;ndolo y consagr&aacute;ndolo, conjuntando los opuestos de la dupla    significante con la que el t&eacute;rmino <i>sacer</i> recubre tanto a los sacrificios    como a los costados del padre.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La cara maligna    del padre, animalidad originaria del <i>Urvater</i>, ley desregulante que en    Freud es el destino funesto que lleva al encuentro con <i>das-Ding</i> ("eso",    la "cosa"), y que en Lacan se lee como incompletud del orden simb&oacute;lico    y falla en lo real, es lo que resta del padre muerto que no termina de morir.    Resto que subsiste en los sujetos como falta en el hueco desde el que resuena    (tal como el <i>shofar</i>), la mal-diciente voz del supery&oacute; que impele    al sacrificio.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La cara amable    del padre ancestral autoriza el don como intercambio pacificante por la v&iacute;a    de la demanda que discurre en el orden de lo simb&oacute;lico. Fabricando un    Otro deseante: S (:), el sujeto se pregunta sobre el lugar que puede tener en    el deseo del Otro. Abre as&iacute; la v&iacute;a a la ofrenda de se&ntilde;uelos,    de dones con funci&oacute;n <i>ag&aacute;lmica</i>, con los que le es posible    tramitar su angustia y asegurarse un lugar en el deseo del Otro que, m&aacute;s    all&aacute; del lugar, nada garantiza pero pacifica.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si el sujeto puede    enmascarar al objeto por siempre perdido bajo los velos del amor que circulan    en la promesa amorosa y asumir el costado de sacrificios y renuncias que implica    el amor, ello es as&iacute; no en oposici&oacute;n a la versi&oacute;n perversa    del padre espectral, sino a consecuencia de ella. El deseo, nos recuerda Gerez    siguiendo la teorizaci&oacute;n lacaniana del objeto <b>a</b>, se sostiene de    la falta, del resto traum&aacute;tico y pulsional por el que el sujeto puede    tambi&eacute;n, y a pesar de la castraci&oacute;n, virar hacia la pregunta sobre    el goce del Otro y hacia la pretensi&oacute;n de encubrirlo en el suplicio sacrificial    con una libra de carne que no alcanza valor de don simb&oacute;lico: "Satisfacer    el goce del Otro supone no interrogarse por su deseo -<b>&iquest;qu&eacute;    me quiere?</b>- sino responder al imperativo del Otro glot&oacute;n y a lo que    precisa para colmarse: <b>&iexcl;Es tan peor, quiere gozar(me)!</b>" (p. 148).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y es que reconocer    la deuda geneal&oacute;gica pasando por el Otro castrado, comporta el riesgo    de querer lavar las faltas de aqu&eacute;l para no ocuparse de las propias,    y en el desconocimiento de la causa, duplicar el reproche: "soportar la falta    del Otro y hacerlo <b>ser-sin-falta</b> para proclamar: &laquo;Soy culpable    y tan defectuoso..., por eso, amp&aacute;rame... disc&uacute;lpame porque cargu&eacute;    tus m&aacute;culas a costa de sacrificios y as&iacute; te disculp&eacute;&raquo;"    (p. 127).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La mutua alimentaci&oacute;n    entre culpa y repetici&oacute;n da cuenta del salto sacrificial de la v&iacute;a    del deseo a la del goce. La multiplicaci&oacute;n del pago que se le ofrenda    al padre enaltecido, conlleva el consecuente incremento de la deuda y la transformaci&oacute;n    de la culpa quejosa en la culpa muda con la que el sujeto, acobardado y escudado    tras la pasi&oacute;n de ignorancia, cede al Otro la causa de su deseo a cambio    de la necesidad de castigo y de la fascinaci&oacute;n sacrificial ante la deuda    que, en su c&uacute;spide de alturas estratosf&eacute;ricas, demanda ser saldada    con la vida.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Cediendo al Otro    la causa de su deseo y confundiendo las faltas propias (la culpa) con las del    Otro (la incompletud), el sujeto pierde el soporte fantasm&aacute;tico y queda    expuesto al objeto como real: ($f&<b>a</b>). Alienado al Otro, sin causa y sin    cauce, separado de la cadena significante, el sujeto as&iacute; desubjetivizado    y desplomado, ofrece, con su vida, la libra de carne no negociada en relaci&oacute;n    al significante.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Tal es la infortunada    ruta de Ifigenia frente a su padre Agamen&oacute;n, quien ante las faltas geneal&oacute;gicas,    pasa de la aflicci&oacute;n a la perversi&oacute;n. Incapaz de renunciar al    desamparo paterno y de apelar a la verg&uuml;enza como &uacute;ltimo recurso    para recuperar algo del pudor perdido en su exposici&oacute;n al real, Ifigenia    pasa de la demanda amorosa al proceso fallido al padre, y de &eacute;ste a la    ca&iacute;da melancolizante que culmina con su aniquilaci&oacute;n sacrificial.    Queriendo salvar al padre idealizado, Ifigenia termina apost&aacute;ndole a    lo peor del padre.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El psicoan&aacute;lisis,    lejos de avalar la posici&oacute;n de v&iacute;ctima, conduce al sujeto a enfrentarse    a sus acciones sacrificiales. "Indagarlas, precisa Gerez, supone atravesar desde    el campo del ello y supery&oacute; - alm&aacute;cigo del silencio pulsional    y la compulsi&oacute;n - al de las formaciones del inconsciente en las que la    subjetividad puede implicarse en la causalidad de su producci&oacute;n y acotar    el goce que propicia el ofrecimiento sacrificial. Pasaje en el que es posible    virar de sujeto v&iacute;ctima a sujeto culpable, y desde el sujeto culpable    al sujeto responsable" (p. 57).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Se trata pues de    involucrar al sujeto en el cuestionamiento de su goce, en la restauraci&oacute;n    de sus velos fantasm&aacute;ticos, en el encausamiento de sus dones simb&oacute;licos    y en la desa&ntilde;oranza del padre, pues este Otro al que algo le falta, se    sostiene precisamente de su falta de existencia. Es por ello que Gerez nos conduce,    m&aacute;s all&aacute; del padre ideal y tras las huellas del perturbado Freud    en la Acr&oacute;polis, hacia la dimensi&oacute;n del amor hereje en la que    el deseo es aliado del acto responsable en desamparo, desculpabilizaci&oacute;n,    gratitud y duelo: "Atravesar el duelo inacabado por el padre ideal es batallar    la vida en orfandad, desamparo, sin garant&iacute;as, pero, sobre todo, es apostar    a una vida que no cede en su deseo" (p. 96).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El duelo por el    padre en el amor hereje implica la referencia y el lazo con el Otro descompletado.    En ello se distingue de la coartada perversa del canalla que reniega de sus    deudas y sujeci&oacute;n al Otro. "Finalmente el Otro es inautentificable y,    tras esa inautentificaci&oacute;n, asoma el objeto <b>a</b> y, si es as&iacute;,    ya no es posible a&ntilde;orarlo tanto. Pero es preciso que su asesinato simb&oacute;lico    haya tenido lugar (...) Su tumba, no sin un resto, est&aacute; vac&iacute;a.    En torno a ese resto el duelo persistir&aacute; inacabado" (p. 108).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La l&oacute;gica    sacrificial tiene sus razones, razones de peso que, conformando la subjetividad,    impregnan el malestar en la cultura y que pueden, sin gran dificultad pero no    sin complejidad, guiar la miseria psicol&oacute;gica de las masas hacia el sometimiento    sacrificial que se traduce en los sacrificios colectivos modernos que asedian    al siglo: holocaustos y shoahs; ofrendas y devastaciones. Por ello, bien merece    la cr&iacute;tica que la autora plantea: "en la pretensi&oacute;n de arreglarlo    todo, se acaba aniquilando todo" (p. 22). Cr&iacute;tica que va siendo detallada    y desplegada en el discurrir de su escritura. En el horizonte de cada cap&iacute;tulo    asoma la apuesta por la v&iacute;a del deseo hacia la econom&iacute;a sacrificial    en el trayecto de la cura. Apuesta que es tambi&eacute;n m&uacute;ltiple, pues    apunta al cuestionamiento responsable de la implicaci&oacute;n subjetiva en    el deseo y el goce, los propios y los de los otros; a la defensa de la subjetividad    con sus paradojas estructurales; al tr&aacute;nsito del sujeto por la v&iacute;a    que causa su deseo, sin cederlo; al duelo por el padre ideal; y a la dimensi&oacute;n    del acto en orfandad y desamparo.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La apuesta del    psicoan&aacute;lisis no podr&iacute;a no concebir tal multiplicidad y complejidad,    salvo que los psicoanalistas dejaran de animar su pr&aacute;ctica en funci&oacute;n    del imposible que los gu&iacute;a e intentasen domesticar al goce. Se virar&iacute;a    as&iacute; hacia el hechizo de terap&eacute;uticas hipn&oacute;ticas o persuasivas,    hacia la promoci&oacute;n del individuo aut&oacute;nomo e ingrato tan pregonado    en los manuales de autoayuda, hacia el lastimero y cruento camino de la piedad    y la caridad, o hacia el elogio del hero&iacute;smo no menos mort&iacute;fero,    todos ellos implicados en la l&oacute;gica sacrificial y en las modalidades    de anudamiento del lazo social contempor&aacute;neo.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La &eacute;tica    en la que el psicoan&aacute;lisis se sustenta ser&iacute;a entonces suplantada    por la moral culposa, siempre asediada por la implacabilidad del supery&oacute;.    Su pr&aacute;ctica dejar&iacute;a de encausar la pulsi&oacute;n de muerte hacia    la creaci&oacute;n, y dejar&iacute;a simplemente de ser el reverso del discurso    del amo que hoy est&aacute; al servicio del capitalismo neoliberal, de enunciados    de estatuto discursivo dudoso que, al alcance de cualquier amo (carism&aacute;tico    o atroz), promueven el desentendimiento de los Nombres del Padre, la forclusi&oacute;n    de la castraci&oacute;n y el arrinconamiento de las cosas del amor, amenazando    al lazo social y a las formaciones del inconsciente.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El libro que rese&ntilde;amos    es el complejo argumentativo que, en torno al sacrificio, elabora una psicoanalista    implicada en una pr&aacute;ctica en la que no parece pretender ceder el deseo    que la anima. Es el resultado de catorce a&ntilde;os de reflexi&oacute;n que    Gerez ha dedicado al tema y es tambi&eacute;n, para nosotros, muestra de un    compromiso respetuoso, responsable y cr&iacute;tico con el sujeto del inconsciente    y con la subjetividad de nuestra &eacute;poca.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Notas</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="back1"></a><a href="#top">1</a>.    Traducci&oacute;n al portugu&eacute;s: Entre d&iacute;vidas e culpas: sacrif&iacute;cios.    Cr&iacute;tica da raz&atilde;o sacrificial, Rio de Janeiro, Companhia de Freud,    2009. 269p.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Ambert&iacute;n,    Marta Gerez. Entre dividas e culpas: Sacrificios: Critica da raz&atilde;o sacrificial.    Rio de Janeiro: Companhia de Freud, 2009. 269 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3291905&pid=S1518-6148201000010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Recebido em 25    de janeiro de 2010    <br>   Aceito em 08 de fevereiro de 2010    <br>   Revisado em 10 de fevereiro de 2010</font></p>      ]]></body>
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